La gente le ríe la gracia al tal Francisco Nicolás Gómez Iglesias ("pequeño Nicolás", lo llaman). A mí, en realidad, no me hace gracia ninguna. Me parece un sinvergüenza y un farsante, un tipo sin ética y sin moral, un vividor, un fraude y un individuo sin escrúpulos. Si ya lo es, cuando todavía no ha salido del cascarón, no quiero imaginarme en lo que puede convertirse con, por ejemplo, veinte años más. Me pregunto si hay muchos tipos como éste en un país, como el nuestro, plagado de pícaros. Si les damos cancha, volveremos a tener una generación de dirigentes corruptos, deshonestos e indecentes. Si no los arrinconamos, los desprestigiamos, los catalogamos como merecen y los arrancamos de raíz, como si de una mala hierba se tratase, España seguirá siendo un país de conseguidores y de truhanes de los que nuestros hijos serán víctimas, como hoy lo somos nosotros de una clase dirigente, (no sólo hablo de políticos), mayoritariamente corrupta.
La Consejería de Educación ha decidido que el inicio del curso escolar se adelantará en 8 días, como medida para conciliar la vida laboral y familiar de los padres y a fin de incrementar la calidad de la educación, según dicen los políticos. Siempre que se habla de conciliar la vida laboral y familiar hay alguien que sale perdiendo. Unas veces la empresa, otras los compañeros de trabajo y en ocasiones los propios hijos. Cuando lo que se pretende es aumentar la calidad de la educación, a costa del profesorado y sin poner un solo euro, simplemente se miente. A mí el que el curso comience el día 7 de septiembre no me produce ningún quebranto porque los docentes, aunque mucha gente lo desconozca, empezamos a trabajar el día 1 de ese mes. Sí que es cierto que a los equipos directivos de los centros educativos les va a resultar imposible planificar adecuadamente el inicio del curso, con lo que la calidad del trabajo podría resentirse. En realidad lo que creo es que el gobierno andaluz se ha ...
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