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LA DERNIÈRE DANSE

Esta historia comenzó durante el verano de 2012, hace ahora dos años. Por entonces empecé a plantearme el dejar de dar clase a los mayores, llevaba muchos años haciéndolo, para pasarme a 1º de Primaria. Recuerdo que estuve evaluando las ventajas y los inconvenientes de ese drástico cambio, durante casi todo ese verano. Aunque las decisiones profesionales siempre las he adoptado en solitario, decidí comentar el tema con mi mujer. Por deformación profesional directamente me lo desaconsejó. Me dijo que, por la edad de los niños y por las actividades a desarrollar en el aula, mi cercanía física a los alumnos sería mucho mayor y que, a esas edades, siempre andan con resfriados y con mocos. Me comentó que corría el riesgo de pasarme el curso resfriado y tosiendo, que mi salud posiblemente se resentiría, que no merecía la pena asumir el riesgo. Yo estaba convencido de que tenía que dar un giro a mi trabajo. Hace 14 años decidí abandonar la Educación Permanente de Adultos porque, tras 1...

JESÚS NOS SALE AL PASO

José Luis del Castillo Vico llegó a la presidencia de la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno sin hacer ruido, casi como un tapado. De él muchos pensábamos que desarrollaría un mandato continuista y gris, que dejaría las cosas como siempre habían estado, porque su carácter, introvertido y discreto, no daba mucho juego como para creer que otra cosa pudiese suceder. Configuró una junta directiva variopinta, en la que supo combinar la eficacia del cofrade currante con el aire fresco de quienes se apartaban de la ortodoxia cofrade que durante muchos años predominó en la hermandad. Pronto empezó a dar cancha a una juventud que jamás había tenido protagonismo en una cofradía vieja, no solamente por los siglos de antigüedad que la contemplan, sino por la mentalidad inmovilista de quienes siempre la gobernaron. Vigilándolos desde lejos, este hombre discreto fue asignando papeles a los jóvenes dentro de la hermandad, a sabiendas de que una cofradía envejecida lo único que puede hacer e...

TREINTA AÑOS DE FIDELIDAD

Han sido treinta años de relación que ahora, desafortunadamente, acaban de concluir. La fidelidad siempre presidió esa relación, aunque he de reconocer que, como humano que es uno, alguna vez sentí la tentación de pecar, de echar una cana al aire, de cambiar de pareja, de probar nuevas sensaciones, de explorar otros mundos. Más que la honestidad, fue el hecho de evitarme una sensación de mala conciencia, el que me alejó de posibles aventuras y, aunque llegué a flaquear, jamás me atreví a hacerlo con alguien diferente. También estaba el miedo al hecho de que yo siempre tuve la certeza de que me descubriría, porque esas cosas se notan demasiado y es muy complicado mantenerlas ocultas. Ya me advirtió que lo nuestro estaba tocando a su fin, que no podía alargarse más, que no se sostenía, pero yo nunca quise creer que así fuera, por lo que cuando la ruptura se ha consumado, el impacto ha sido mayor, aunque de todo sale uno. Treinta años de fidelidad también me han enseñado que atarse ...

TERMINA LA FUNCIÓN

Ya he vuelto de Córdoba, donde he dejado a mi hijo y a mi hija. Con mi mujer de guardia, la casa permanece silenciosa y extraña. Han estado aquí durante las vacaciones, como para recordarnos que ya sólo volverán, a la que siempre ha sido su casa, de manera temporal. En adelante será así: unos pocos días o unas pocas semanas y se marcharán. Otra etapa que cumplen y otra que cumplimos nosotros. Acaban de marcharse y ya los echo mucho de menos. Sé que en unos días terminaré por acostumbrarme, aunque no del todo. En fin… supongo que  mis padres sentirían algo parecido cuando yo me marché de casa, aunque yo era un poco trasto y mis hijos están a años luz de lo que yo fui. Mi Ana Esperanza, tan cariñosa y con su pavo casi adolescente… Mi Jesús, con su sinceridad, su nobleza, sus despistes y su cabeza dura… y ambos muy buenos estudiantes y muy responsables. Nada… que los echo mucho de menos y quería compartirlo con vosotros hoy que estoy solo. Era por desahogarme un poco. S...

NOCHE DE REYES

La noche de la ilusión la llaman. Para algunos de nosotros sería una noche más, si no fuese porque nos alegramos con la felicidad de esos niños ajenos a quienes vemos mirar a los Reyes con cara de asombro. Estamos en tierra de nadie. Ni somos niños, que esperan a los Magos de Oriente, ni somos padres, que preparamos con amor y emoción los regalos de los hijos. Los nuestros ya están crecidos y creen en muy pocas cosas. Estamos en tierra de nadie. Lo hablaba esta tarde con un amigo. Nos queda esperar a los nietos para volver a ser protagonistas de los recuerdos que hoy ya no están. Cuando llegue ese momento supongo que seremos viejos. A ciertas edades todo nos cae mal: no ser niños, no ser padres y pensar en llegar a ser viejos. Es la vida, que pasa sin nuestro permiso, sin que nosotros le hayamos pedido que corra tanto.

EL DISCURSO DEL REY

Ha sido una decisión consensuada, pero por primera vez en mi vida he conseguido que este año, durante la cena de Nochebuena, no se encendiese el televisor en mi casa, así que no vi el discurso de Juan Carlos. Esta mañana he visto bastantes cortes del mismo en el canal 24 HORAS. Lo que he visto me parece sensato y muy pegado a la realidad que vivimos. Cualquiera sería capaz de escribir un discurso así, porque todo el mundo sabe cuál es la situación actual del país y conoce bien lo que la gente quiere escuchar. Yo creo que antes de escribirlo se dijo: "voy a hacer algo que no me deje en evidencia ante mis súbditos, que están muy cabreados" y posiblemente lo haya conseguido. No obstante él, como todos lo sabemos, sabe que todas esas buenas intenciones son sólo papel mojado, sin ninguna intención de convertirlas en realidad. Los políticos no son tontos: saben realmente cómo está el país y cómo nos sentimos los ciudadanos y por inútiles que sean, son capaces de plasmar en un pa...

¿A MÍ QUÉ ME IMPORTA?

He entrado en el bar, a tomarme una manzanilla, porque tenía el estómago un poco revuelto. Me he apoyado en la barra y mientras me la servían he visto quejarse de su desgracia a una mujer. Su expresión lánguida denotaba cierta tristeza, casi abatimiento. El hombre que estaba a su lado se interesaba por sus problemas. Creo que era un interés insano. Ella se desahogaba contándole sus desgracias y él fingía consolarla. Otro hombre la miraba con atención, mientras desvelaba íntimas cuestiones, y una mujer gesticulaba y hacía muecas de desaprobación. El volumen del televisor estaba apagado y los subtítulos decían que su marido la había destrozado anímicamente, que sólo le había dejado deudas y cuatro hijos. En el bar un televisor encendido y sin volumen parece que hace compañía, pero lo cierto es que nadie lo miraba. Unos jugaban a las cartas, otros charlaban y otros leían la prensa y aquella mujer seguía desgranando sus ruinas en forma de subtítulos televisivos. Yo he pensado que segurame...