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TREINTA AÑOS DE FIDELIDAD

Han sido treinta años de relación que ahora, desafortunadamente, acaban de concluir. La fidelidad siempre presidió esa relación, aunque he de reconocer que, como humano que es uno, alguna vez sentí la tentación de pecar, de echar una cana al aire, de cambiar de pareja, de probar nuevas sensaciones, de explorar otros mundos. Más que la honestidad, fue el hecho de evitarme una sensación de mala conciencia, el que me alejó de posibles aventuras y, aunque llegué a flaquear, jamás me atreví a hacerlo con alguien diferente. También estaba el miedo al hecho de que yo siempre tuve la certeza de que me descubriría, porque esas cosas se notan demasiado y es muy complicado mantenerlas ocultas. Ya me advirtió que lo nuestro estaba tocando a su fin, que no podía alargarse más, que no se sostenía, pero yo nunca quise creer que así fuera, por lo que cuando la ruptura se ha consumado, el impacto ha sido mayor, aunque de todo sale uno. Treinta años de fidelidad también me han enseñado que atarse ...

TERMINA LA FUNCIÓN

Ya he vuelto de Córdoba, donde he dejado a mi hijo y a mi hija. Con mi mujer de guardia, la casa permanece silenciosa y extraña. Han estado aquí durante las vacaciones, como para recordarnos que ya sólo volverán, a la que siempre ha sido su casa, de manera temporal. En adelante será así: unos pocos días o unas pocas semanas y se marcharán. Otra etapa que cumplen y otra que cumplimos nosotros. Acaban de marcharse y ya los echo mucho de menos. Sé que en unos días terminaré por acostumbrarme, aunque no del todo. En fin… supongo que  mis padres sentirían algo parecido cuando yo me marché de casa, aunque yo era un poco trasto y mis hijos están a años luz de lo que yo fui. Mi Ana Esperanza, tan cariñosa y con su pavo casi adolescente… Mi Jesús, con su sinceridad, su nobleza, sus despistes y su cabeza dura… y ambos muy buenos estudiantes y muy responsables. Nada… que los echo mucho de menos y quería compartirlo con vosotros hoy que estoy solo. Era por desahogarme un poco. S...

NOCHE DE REYES

La noche de la ilusión la llaman. Para algunos de nosotros sería una noche más, si no fuese porque nos alegramos con la felicidad de esos niños ajenos a quienes vemos mirar a los Reyes con cara de asombro. Estamos en tierra de nadie. Ni somos niños, que esperan a los Magos de Oriente, ni somos padres, que preparamos con amor y emoción los regalos de los hijos. Los nuestros ya están crecidos y creen en muy pocas cosas. Estamos en tierra de nadie. Lo hablaba esta tarde con un amigo. Nos queda esperar a los nietos para volver a ser protagonistas de los recuerdos que hoy ya no están. Cuando llegue ese momento supongo que seremos viejos. A ciertas edades todo nos cae mal: no ser niños, no ser padres y pensar en llegar a ser viejos. Es la vida, que pasa sin nuestro permiso, sin que nosotros le hayamos pedido que corra tanto.

EL DISCURSO DEL REY

Ha sido una decisión consensuada, pero por primera vez en mi vida he conseguido que este año, durante la cena de Nochebuena, no se encendiese el televisor en mi casa, así que no vi el discurso de Juan Carlos. Esta mañana he visto bastantes cortes del mismo en el canal 24 HORAS. Lo que he visto me parece sensato y muy pegado a la realidad que vivimos. Cualquiera sería capaz de escribir un discurso así, porque todo el mundo sabe cuál es la situación actual del país y conoce bien lo que la gente quiere escuchar. Yo creo que antes de escribirlo se dijo: "voy a hacer algo que no me deje en evidencia ante mis súbditos, que están muy cabreados" y posiblemente lo haya conseguido. No obstante él, como todos lo sabemos, sabe que todas esas buenas intenciones son sólo papel mojado, sin ninguna intención de convertirlas en realidad. Los políticos no son tontos: saben realmente cómo está el país y cómo nos sentimos los ciudadanos y por inútiles que sean, son capaces de plasmar en un pa...

¿A MÍ QUÉ ME IMPORTA?

He entrado en el bar, a tomarme una manzanilla, porque tenía el estómago un poco revuelto. Me he apoyado en la barra y mientras me la servían he visto quejarse de su desgracia a una mujer. Su expresión lánguida denotaba cierta tristeza, casi abatimiento. El hombre que estaba a su lado se interesaba por sus problemas. Creo que era un interés insano. Ella se desahogaba contándole sus desgracias y él fingía consolarla. Otro hombre la miraba con atención, mientras desvelaba íntimas cuestiones, y una mujer gesticulaba y hacía muecas de desaprobación. El volumen del televisor estaba apagado y los subtítulos decían que su marido la había destrozado anímicamente, que sólo le había dejado deudas y cuatro hijos. En el bar un televisor encendido y sin volumen parece que hace compañía, pero lo cierto es que nadie lo miraba. Unos jugaban a las cartas, otros charlaban y otros leían la prensa y aquella mujer seguía desgranando sus ruinas en forma de subtítulos televisivos. Yo he pensado que segurame...

EL AYUNTAMIENTO ABRE HOY EL ALBERGUE

El Ayuntamiento de Úbeda abre el albergue para inmigrantes antes de lo previsto. Ha sido sólo con dos días de antelación pero lo importante es que los ciudadanos hemos ganado el pulso, por una vez. Lo hemos ganado en una tenaz batalla, pues hasta ayer mismo la postura oficial era férrea e innegociable: el albergue no se abriría hasta el viernes. La presión y la indignación social han sido enormes, pero sobre todo unánimes. Hasta las cofradías, tan prudentes ellas siempre y que a nivel oficial jamás se mojan sobre temas que vayan más allá del color de las flores que van a colocar al trono, han puesto el grito en el cielo ante una situación a todas luces (y más ante las luces de un católico) inhumanas. El alcalde se ha visto desautorizado y solo, incluso abandonado por sus propios votantes. No hemos ganado la guerra, pero sí una batalla. Por algo se empieza.

HA MUERTO DON LUIS DIOSDADO

Don Luis Diosdado era el jefe de estudios del Instituto Nacional de Enseñanza Media "San Juan de la Cruz" cuando yo era alumno de ese centro educativo, allá por finales de la década de los sesenta y principios de la de los setenta. Era un hombretón apuesto y de buen ver, muy guapo según mis compañeras, que traía locas a todas sus alumnas hasta el punto de que creo llegó incluso a casarse con una de ellas. Nunca me dio clase, porque mi profesor de francés fue don Eladio Cuadrado, pero en su calidad de jefe de estudios solía llamarme a capítulo muchas más veces de las que mis padres hubiesen deseado. Bastantes horas pasé en su despacho, entre reprimenda y reprimenda, porque yo siempre sentía un enorme deseo de salirme de ese camino recto que aquel hombre machaconamente me marcaba. Hace tiempo me enteré de que don Luis estaba gravemente enfermo. Uno de esos males a los que eufemísticamente denominamos como "una cruel enfermedad", porque creemos que se alejará de nos...