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NOCHE DE REYES

Hoy es noche de Reyes. Es noche de ilusión, de desvelos, de magia y de larga vela. Es noche de niños y de adultos. Es la noche de los niños que fuimos y de los adultos que, desde la barrera, vemos disfrutar a los protagonistas de hoy. Un caballo de cartón, mi primera bicicleta y un fuerte apache vuelven hoy a mi memoria, como si aquello hubiese sucedido ayer. La vida pasa implacable y en este cuerpo de hombre entrado en años sigue habitando el alma de aquel niño que nunca he querido dejar de ser. Hoy es noche de Reyes y volveremos a dejar nuestros zapatos junto al balcón y la copita de anís para Sus Majestades, como lo hicimos cuando éramos fieles a la magia y ajenos al consumismo de Amazon o de un Corte Inglés que nos cogía muy lejos. Que esta noche Sus Majestades los Reyes Magos de Oriente dejen en vuestros zapatos la ilusión por la vida y el amor por la gente. Que inunden vuestros balcones de trabajo y de salud y que volvamos a escribirles la carta, el año que viene...

MUCHO POR DESMONTAR

Los políticos nos hablan siempre con un lenguaje grandilocuente, en ocasiones difícil de entender y siempre alejado de la realidad. Hay quien cree que el nuevo gobierno de la Junta de Andalucía nos va a arreglar los problemas en tres semanas. Es un error grave y sería una insensatez por nuestra parte esperar de ellos algo que es imposible. Han sido 36 años de régimen. Demasiados años copando el poder absoluto. Queda mucho por desmontar y bastante para poder montar algo diferente. En la Consejería para la que trabajo desde hace 35 años, el PSOE ha colocado a muchos de sus adeptos. Los ha hecho funcionarios públicos (con oposiciones y concursos de méritos hechos a medida), por la gracia del carnet y hasta que les llegue la jubilación boicotearán cualquier iniciativa que no venga de su partido. Se podrán cambiar los cargos políticos, los directores generales, los jefes de servicio... pero enquistada quedará una enorme masa funcionarial que será una rémora para que las polític...

HOY ES 8 DE MARZO

Hoy las mujeres han convocado una jornada de huelga general. Razón no les falta. Yo no   me he sumado a ella, porque soy poco amigo de reivindicaciones puntuales. Soy más de perseverancia, de trabajar en el día a día y de coger una linde y no soltarla, aún a riesgo de que te tomen por tonto. No me sumo a la huelga, aunque me adhiero a sus reivindicaciones y respeto por igual a quienes se han sumado a ella y a quienes han decidido acudir a sus puestos de trabajo. Así debería de ser en una sociedad democrática, en la que imperase el respeto por quienes adoptan decisiones distintas a las nuestras. Desde la enseñanza pública llevo treinta y muchos años trabajando por la coeducación, por la igualdad, por la no discriminación por razón de sexo, por el derecho de todos a ser iguales. En mi vida privada también lucho por lo mismo. Desde mi puesto de trabajo he podido concluir que, en líneas generales, mis alumnas son mucho mejores que mis alumnos y que las mujeres atesoran valor...

SIN COMPLEJOS

Mientras tomo café, escucho a varios grupos de clientes hablar sobre la actualidad del país. Dalí, Blesa, Villar... son temas recurrentes. Estas conversaciones sólo me sirven para confirmar que el nivel de ignorancia de mis conciudadanos es enorme. Eso me resulta penoso, pero lo que más molesto resulta son la osadía y el atrevimiento de quienes pretenden sentar cátedra desde el más profundo desconocimiento. Es un mal endémico de nuestro país: aquí «todo el mundo entiende de todo» y opina sin complejos. Es gratis.

ÚBEDA ES CIUDAD DE SEMANA SANTA

Seguramente mi fama de persona díscola y rebelde ha hecho que, desde Diario Jaén, se acordasen de mí para pedirme que haga un poco de abogado del diablo, al hablar de la Semana Santa de Úbeda. A quien me lo ha pedido tampoco puedo negarle nada y aquí estoy para tirar piedras contra un tejado al que permanezco encaramado, desde hace 43 años, porque Jesús me buscó cuando yo caminaba por senderos sinuosos, para devolverme a casa, en un momento de mi vida en el que estaba absolutamente perdido. Fue una cofradía de Semana Santa la que me rescató de esas tinieblas y me hizo incorporarme a una Iglesia a la que tenía casi olvidada. Va a ser ésta una situación un poco forzada y embarazosa, porque tantos años en una hermandad sólo pueden enseñarte a amar a las cofradías hasta el extremo y a considerar a la Semana Santa de tu pueblo como la única posible en tu vida. Hay que rascar bastante para encontrar elementos negativos en la Semana Santa ubetense, aunque cuando has estado tan implic...

HASTA SIEMPRE DON ANTONIO

Hace unos 33 años que me aficioné al carnaval gaditano, todo un mérito por mi parte si tenemos en cuenta que entonces no existía Canal Sur.  De los gaditanos me gusta su fino sentido del humor, su imaginación y un ingenio que no he conocido fuera de la Tacita de Plata, nada que ver con los sevillanos y a años luz, (ya conocen el tópico), de los granadinos. No me gustan los clones, que han ido apareciendo por una parte importante de la geografía nacional y que han hecho del carnaval de nuestros pueblos una ridícula imitación del que se hace por tierras gaditanas, no en vano la "asaura ubedí" o la atonía comprovinciana no son comparables al gracejo de los de Cádiz. La globalización se ha encargado de uniformar esta fiesta, extrapolándola a rincones que nada tienen que ver ni con el clima, ni con el acento, ni con el "modus vivendi", ni con el paisaje, ni con la forma de ser de sus habitantes. Ha ocurrido algo idéntico con las procesiones de Semana Santa. ...

NIÑOS ENTRE ALGODONES

Hoy me han faltado a clase cinco. Supongo que será por el frío. Cuando yo era pequeño, a los niños nos encasquetaban unas botas de goma y una capa impermeable azul, con su gorro y tuviésemos la edad que tuviésemos nos mandaban solos al colegio. Entonces los inviernos eran «como Dios manda», con sus nieves, sus fríos polares y sus buenos charcos en los que estrenar nuestras negras botas de goma. Aquellos inviernos ya no existen. Ahora son inviernos descafeinados, con suaves temperaturas y escasas precipitaciones y sin embargo mis alumnos prefieren quedarse en casa «no vaya a ser que...». Son niños y niñas criados entre algodones, con todos los consentimientos y todos los caprichos, para que no pasen penalidades y no se estropeen, de esos que se echan a llorar cuando reciben el primer palo de la vida, en lugar de remangarse y echarle un par. Nunca he pensado que cualquier tiempo pasado fue mejor, pero sí estoy convencido de que si no les apretamos un poco las clavijas, se van a pasa...