25.1.10

POLÍTICOS QUE SE DIVORCIAN


Cada vez estoy más convencido de que la política es una estafa y creo que es imprescindible un cambio urgente en la legislación, que vaya acotando las maniobras fraudulentas de los políticos, de cara a conservar su sillón, unas maniobras que siempre realizan a espaldas de los electores.

Hay dos cosas que me parecen fundamentales para que sean los más honrados y capaces quienes nos gobiernen. Una de ellas es la definitiva aprobación de las listas abiertas, para que sea el votante (y no el partido) quien coloque en un puesto al que considere más válido. La otra medida pasaría por que los puestos que se alcanzan por sufragio universal fuesen propiedad, durante todo el mandato, del partido que presenta a los candidatos y no de un individuo que se mueve por no sé que extravagantes intereses.

Hoy he querido reflexionar sobre este tema a las vista de los acontecimientos que, desde hace tiempo, vive nuestro ayuntamiento. Resulta que los dos concejales de Izquierda Unida no están en sintonía con su comité local, desde donde se los acusa de quedarse con un dinero que no les pertenece, de ir por libre a la hora de votar en los plenos, de realizar propuestas sin consultar con el comité, de no aparecer por la sede, de no ser bastante leninistas, marxistas y estalinistas, en suma, de ser unos renegados. Un tal Luis Fernández, que dice ser el jefe, aparece por los medios, con cierta frecuencia, para “poner a caldo” a Juan Jurado y a su colega que creo que se apellida Latorre. El tema ha llegado a los tribunales.

Pero no sólo se divorcian de su partido los políticos de la izquierda. En la derecha ubetense ni siquiera la ruptura ha sido de mutuo acuerdo con lo que, en vez de un “divorcio express”, estamos asistiendo a una pendencia, turbulenta y truculenta, que dejará al Partido Popular “echo unos zorros”, con vistas a las elecciones del año próximo, porque ya casi no le queda margen para el reajuste.

La última de los concejales de Pizarro ha sido no asistir a la reunión convocada en Úbeda para recibir a Javier Arenas. Afirman no haberse enterado de la cita, cuando ésta era “vox populi”. El partido dice haberlos citado vía SMS y la concejala Leiva llegó a ofrecer su móvil a los periodistas para que comprobasen la inexistencia del mensaje. Curioso que Leiva no sepa que un SMS se pude eliminar como van a eliminarla a ella de la vida política en poco más de un año… Sin dejar rastro.

La situación es ya esperpéntica con la duplicidad en las ruedas de prensa: el grupo municipal las ofrece por su lado y el partido por el suyo. Al compararlas, queda patente que cada uno de ellos va por libre. Para colmo una descerebrada cohabitación hace que Francisco Jurado tenga que comulgar con ruedas de molino, en un complejo equilibrio entre su fidelidad al partido y su pertenencia al grupo de concejales. Para los ciudadanos de a pie, hay cosas que son muy difíciles de digerir.

Ante tan grotesca situación, muchos nos preguntamos a quién representan los concejales que se han divorciado de su partido político. Evidentemente a ese partido no, pero es que ni siquiera representan a quienes los votaron, (muchos de los cuales apoyaron a unas siglas), y mucho menos a los ubetenses en general. ¿Qué programa político defienden? El del partido que los colocó, no. Tal vez el suyo personal. Lo que resulta evidente es que tan sólo se representan a sí mismos y eso no tiene nada que ver con la democracia.

Ya sé que resulta políticamente incorrecto el no votar, pero es que esta gente no nos está dejando otra salida.

 
Free counter and web stats