20.11.07

EL TRANVIA DE LA LOMA




Recuerdo vagamente un viaje que hice en el tranvía de La Loma, para ir hasta la estación de Linares-Baeza, partiendo de la estación que estaba situada en lo que hoy es el Parque Vandelvira. Como nunca me pareció que cualquier tiempo pasado fuese mejor, lo recuerdo como un tren lento y cutre, de asientos con listones de madera y estrechos pasillos, en el que se pasaba un frío de muerte. Son imágenes remotas que han vuelto a mi mente mientras echaba un vistazo al programa electoral del PSOE local. En ese programa se habla, de forma muy escueta, de resucitar aquel viejo tranvía, posiblemente para unir las dos ciudades Patrimonio de la Humanidad.

En estos días se cumple un año de la puesta en marcha del tranvía de Vélez Málaga, ciudad a la que estoy muy vinculado. También el PSOE veleño apostó por este medio de transporte. Une zonas que superan, con mucho, el número de habitantes y visitantes que Úbeda y Baeza pueden tener y sin embargo arrastra, en éste primer año de vida, un déficit de un millón de euros. Gracias a la subvención municipal, el billete cuesta 1’30 euros y a pesar de eso las pérdidas son escandalosas. Todo ello sin olvidar las molestias y los retrasos sufridos en las obras de su implantación, los desvíos económicos en su presupuesto inicial y las reformas que ahora deberán ser acometidas porque el resultado ha sido una chapuza. Entre sus dos estaciones terminales sólo hay 4 kilómetros y ya arrastra unas pérdidas de un millón de euros, en sólo un año. Eso en un trayecto mucho menor que el de unir Úbeda con Baeza. El ayuntamiento de Vélez ha recurrido a la Junta de Andalucía para que le ayude a enjugar esta ruina económica y la Junta ha mirado para otro lado.

No sé si la idea del PSOE de Úbeda tiene algo de nostálgica y romántica, aunque intuyo que es el omnipresente y omnipotente Zarrías el que está detrás de todo esto. Tengo la impresión de que ahora va por ahí vendiendo tranvías, (en Sevilla acaba de empezar a funcionar), para conservar los votos de sus patrocinados de Santana-Linares, que los fabrican en la ciudad antes minera, bajo la supervisión de una empresa vasca.

Aunque dicen que nadie escarmienta en cabeza ajena, creo que nuestros munícipes deberían documentarse sobre los quebrantos económicos que está ocasionando el tranvía allí donde funciona. Si el concejal Clemente se ha convertido ya en “la plañidera del socialismo ubedí” porque nuestro ayuntamiento “está más tieso que la mojama”, que vaya preparando un hermoso pañuelo por si acaso el tranvía de La Loma llega a hacerse una realidad.

 
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