4.12.15

RESPETO



Nada más comenzar la campaña electoral, se empiezan a poner nerviosos los furibundos militantes de los distintos partidos. Votar al PSOE es de catetos, votar al PP de fachas, hacerlo por Ciudadanos es de oportunistas y por Podemos de dislocados. Votar a IU... bueno, en realidad parece que no mucha gente va a votar a IU.

Han perdido el respeto al que no piensa como ellos. Vale que respetan "de boquilla", pero en realidad no respetan a nadie. Yo tengo amigos que votan a distintos partidos. Puedo no estar de acuerdo con su manera de pensar en política, pero otras muchas cosas nos unen y una de ellas es el respeto por los que piensan de forma diferente. Con unos puedo hablar de política, con otros sé que no, pero nos respetamos. Creo que es una de las esencias de la democracia: el respeto al que no piensa como nosotros, al que no cree en lo que no nosotros (o no cree en nada), al que no es como nosotros, al que no vive como nosotros. Mofarse de los que son diferentes o piensan de forma distinta es de tiranos, de dictadores, de intolerantes.

Todos los partidos han hecho cosas buenas y cosas malas por el país. Cada uno ha hecho lo que le ha tocado en su momento. En todos hay corrupción, chorizos, delincuentes, gente buena y gente mala, personas honestas y trabajadoras y parásitos. Pretender vendernos que "mi partido" es el mejor y el más inmaculado es de necios.

Cada cual votará, según las circunstancias, a quien quiera,  al que crea menos malo. Habrá voto "de piñón fijo" y voto simplemente prestado. Otros votarán en blanco o incluso pasarán. Todas las opciones son respetables, estemos o no de acuerdo con ellas, pero en este país canalla tendrán que pasar muchas generaciones para que lo aprendamos, tendrá que pasar mucho tiempo para que seamos unos verdaderos demócratas.

2.12.15

EL EGM Y LOS DEPORTIVOS DE LA RADIO



Resulta curiosa la forma que tiene PRISA de presentar los resultados del EGM, que ha salido hoy. Yo no tengo nada contra PRISA, de hecho soy oyente fiel de M80, pero me gustan las cosas "por su sitio" y me molesta que intenten tomarme el pelo con manipulaciones. Nadie pone en duda el liderazgo del grupo de comunicación en general, pero hay una parcela radiofónica en la que me asaltan las dudas. Me refiero a la parcela deportiva. COPE ha crecido enormemente, en este aspecto, a raíz de la "fuga de cerebros" que desde la SER marcharon a engrosar las filas de Tiempo de Juego y del Partido de las 12. El goteo ha continuado hasta hace poco, con la llegada a COPE de Julio Maldonado (Maldini) y creo que en PRISA siguen muy molestos con este tema.

Hoy la SER nos contaba los miles de oyentes de ventaja que llevan sobre los deportivos de la COPE e incluso se atrevía a elucubrar con los más de un millón de oyentes de diferencia que podría sacarle a Tiempo de Juego, en el caso de que Carrusel Deportivo durase el mismo tiempo que dura el programa de la cadena eclesiástica (Tiempo de Juego dura unas dos horas más, aproximadamente).

Por poco analítico que uno sea, sólo hay que indagar en las redes sociales para constatar que Tiempo de Juego tiene 314.294 seguidores en Twitter, frente a los 237.260 que tiene Carrusel Deportivo (los datos son de hace unas horas). En Facebook siguen 218.884 personas a Tiempo de Juego, mientras que son seguidores de Carrusel Deportivo 165.129 aficionados.


Algo parecido ocurre con El Partido de las 12, al que siguen en Twitter 200.331 personas, mientras que los seguidores del Larguero son 145.808. Para terminar con tanto dato, apuntar que El Partido de las 12 tiene en Facebook 90.160 seguidores frente a los 86.450 del Larguero.

Queda clara la amplia mayoría de seguidores que los programas deportivos de la COPE tienen sobre los de la SER, en Internet. Vistos los datos yo me pregunto: ¿es que la gente prefiere seguir los deportes por las redes sociales, antes que escucharlos por la radio? La respuesta, evidentemente, es no. Hay algo que no cuadra entonces.

Lo mismo que PRISA elucubra sobre los oyentes que podría tener Carrusel Deportivo de durar igual que Tiempo de Juego, cabría preguntarse ¿qué sería de los deportivos de la SER si la cadena Cope tuviese tantas emisoras como la SER tiene, desperdigadas por todo el país? Ahí lo dejo. Cada cual que saque sus conclusiones.

Por descontado que el EGM de hoy ha tenido un denominador común con los anteriores: según las explicaciones que dan las distintas cadenas, todas ganan. Me alegro de que así sea en tiempos de crisis, donde uno de los primeros recortes que hacen las empresas es en la publicidad de la que viven los medios.

30.11.15

LA CUMBRE DEL CLIMA




Cada año se me hace más complicado explicar a mis alumnos las estaciones del año. Cuando yo era niño casi se cumplía, a rajatabla, lo que ahora les cuento y percibíamos como una de esas estaciones nos abandonaba para dar paso a la siguiente. Ellos perciben hoy otra cosa: veranos que se alargan, por delante y por detrás, temperaturas altísimas e inhumanas, ausencia de las típicas nevadas cazorleñas, huracanes y tormentas, cada vez más salvajes y más frecuentes, desaparición de la primavera y del otoño... Podría seguir. 

Lo del cambio climático, lo del calentamiento global, no es ningún camelo. No hace falta ser científico para constatarlo. La quema de los combustibles fósiles nos está dejando graves efectos secundarios, fáciles de comprobar a poco que uno tenga ya bastantes decenas de años. Nadie hace nada por remediar este desastre. Yo creo que los gobernantes deben pensar en que ni ellos, ni sus descendientes más próximos, estarán ya aquí para cuando llegue el momento en el que la vida en nuestro planeta se haga insoportable. Por eso no adoptan medidas, por ese erróneo "sálvese el que pueda" que hoy proporciona jugosos dividendos económicos a quienes contaminan.

En estos días se celebra en París la cumbre que aborda el cambio climático y uno ve a los poderosos del planeta saludarse y sonreír y se indigna al tener la certeza de que los intereses económicos prevalecerán sobre la hipotética sensatez humana. ¿O es que alguien cree que saldrá alguna solución eficaz de esta reunión?

13.11.15

HOY ES SAN EUGENIO





Hoy celebro mi onomástica. Es San Eugenio, San Eugenio “el paria” porque es el Obispo y Confesor. Nada que ver con el rimbombante San Eugenio de Toledo que todos los “Eugenios” que conozco celebran el próximo día 15. Mi abuelo, a quien no conocí y que debió ser un hombre singular, lo celebraba el 13 de noviembre y a su primer nieto (ése era yo) le tocó seguir haciéndolo como herencia. Yo decidí no continuar con la tradición. Creo que los nombres han de ser elegidos no por un “es que nos gusta” sino que deben tener detrás una historia, una motivación de peso y yo la tengo. Mi único hijo varón se llama Jesús, a causa de la devoción que mi mujer y yo sentimos por el Nazareno de Úbeda. Lleva ya 20 años con ese nombre y cada día me parece más bonito.

Eugenio es un nombre poco común, con el que cuesta trabajo convivir hasta que te acostumbras. Es uno de los inconvenientes que tiene el que otros te elijan el nombre. Recuerdo que, hace unos 40 años, mi suegra le preguntó a su hija si no había podido buscarse un novio con un nombre más normal. Supongo que ella hubiese preferido a un Pepe, un Juan o un Antonio, como mucho a un Paco Luis. Lo cierto es que mi suegra siempre me lo puso complicado, hasta que se dio cuenta de que algunos de los que llegaron tras de mí, con más pedigrí y mayor abolengo, eran un fraude. Creo que fue entonces cuando dejó de importarle que me llamase Eugenio. Ahora me llama “Eu”. El caso es no claudicar. ;-)

En mi casa siempre se celebraron más los santos que los cumpleaños. Simple tradición católica. Yo lo sigo haciendo así, porque soy muy tradicional y todo lo católico que puedo. Cuando se llega a cierta edad cumplir años no es ningún chollo, aunque no cumplirlos sería inmensamente peor.

Hoy es mi santo y voy a celebrarlo con mi mujer (¿con quién mejor?), en la intimidad de mi casa y de forma sencilla, con austeridad pero con cierta alegría interior. Me siento un poco protagonista porque mi familia y algunos amigos se acordarán de felicitarme. No es tan sencillo recordar que hay un San Eugenio un 13 de noviembre, cuando además queda eclipsado por San Diego, que es un santo con mayor número de seguidores. Recordarlo tiene su mérito y por eso lo agradezco en el alma. En el trabajo hay una a la que no se le escapa la fecha. Sabiéndolo, aprovecho para llevar unos dulces que sirven de desayuno.

Hace ya años que me acostumbré a vivir con mi nombre e incluso me agrada llevarlo. Creo que tiene cierta prestancia y personalidad. Se sale de lo que es común. Claro que si lo desligo de mí me parece un nombre raro, aunque peor sería llamarse Quinciano que también se celebra hoy.

Lo dicho… que hoy es mi santo y que estoy feliz. A ver si esta noche la jefa me saca y me invita a algo, ¿o tal vez tendría yo que invitar? Voy a ver si llevo dinero. Para eso soy muy despistado.

Felicidades a todos los “Diegos” con los que mantengo relación a través de mi muro de Facebook. Felicidades a los “Quincianos” (no me suena tener ninguno en ese muro) y si hay por ahí algún despistado que celebre hoy San Eugenio (Obispo de Cartago y Confesor), felicidades también para él (o para ella, si es Eugenia).

¡Vamos por este viernes tan onomástico!

Para más información puede consultarse:





16.10.15

HA MUERTO NACHO MIRÁS






Ha muerto Nacho Mirás. Desde que hace años le diagnosticaron un cáncer en la cabeza, yo seguía su blog rabudo.com. Para un gallego de Santiago, como era Nacho Mirás, rabudo significaba rebelde, persona que jamás se rinde, que nunca tira la toalla y así lo demostró mientras las fuerzas le duraron. En ese blog Nacho contaba sus sentimientos, describía los tratamientos y narraba sus peripecias por los distintos hospitales. Lo hacía con una prosa impecable, cargada de amargo humor y de inteligente ironía. El blog era una forma de terapia para él mismo, pero también para muchas otras personas que padecían la enfermedad e incluso para quienes, por el momento, estaban sanos. Escribía convencido de que un día "podría mandar a tomar por culo" al cáncer, aunque día a día sus escritos fueran mostrando un deterioro considerable de su salud.

Su última entrada en el blog llegaba a finales del pasado mes de junio y entonces me temí lo peor. Los síntomas se habían generalizado y ya le costaba trabajo escribir con soltura.

Casi cada mañana al levantarme yo me acordaba de "Rabudo", porque nadie está libre de padecer la enfermedad y podía haberme tocado a mí esa lotería. Al menos una vez a la semana, durante varios años, me conectaba a Internet simplemente para comprobar que Nacho seguía vivo.

Hoy me he enterado de que el profesor y periodista Nacho Mirás Fole había sucumbido a la enfermedad y me he llevado un mal rato. Había llegado a intimar con él a través de la lectura frecuente de sus magistrales textos, en los que compartía las duras horas del deterioro físico y los aterradores momentos de los efectos secundarios, con gentes a las que no conocía, pero a quienes pretendía ayudar con sus experiencias.

Sirvan estas modestas líneas de pequeño homenaje a un hombre que terminó sucumbiendo, pero no sin haber luchado hasta la muerte. Descanse en paz.



26.9.15

CUESTIÓN DE AGENDA


29.5.15

GENTE



Veo a mucha gente sorprendida por el penúltimo escándalo de corrupción, habido en Valencia. Rajoy ha tenido que destituir al delegado del Gobierno, en esa comunidad, porque al parecer la Guardia Civil tiene pruebas de que metió la mano en la caja. A mí no me sorprende nada este asunto, ni los que irán saliendo en los próximos meses y en los próximos años.

Sin ánimo de molestar a nadie, he de decir que he conocido a muchísima gente a lo largo de mi vida. Hay gente que te apuñala a traición, que te niega, que te critica por la espalda, que te pone de todos los colores, que es hipócrita, que te da el parabién cuando la tienes delante y que te difama cuando te das la vuelta. Hay gente sin moral y sin ética, poco transparente, con muchos dobleces, con varios fondos y con una navaja en la liga. Hay gente inconsecuente y carente de honestidad. Los he conocido de todo tipo, a unos con alguno de esos defectos y a otros con casi todos.

Estas personas no son ni de izquierdas, ni de derechas, ni religiosos, ni ateos. Existen en todos los sectores de nuestra sociedad aunque en algunos, por el credo que profesan y defienden (léase dentro de la Iglesia Católica, a la que pertenezco), parece que estas actitudes deben ser mucho más impropias.

Tal vez yo haya tenido mala suerte, eso no lo sé, pero lo cierto es que me atrevería a afirmar que solamente un 20% (más o menos) de las personas que he conocido en mi vida son gente honesta e íntegra, sincera y transparente.

He de reconocer que tengo una especie de sexto sentido para dejar al descubierto a ese tipo de personas, por lo que sólo 4 ó 5 me la han llegado a pegar. Creo que es un número bajo.

Hay un 80%, sé que es alto el porcentaje, pero sólo es una estimación, de gente deshonesta y oscura, traidora y miserable. Si a ese tipo de gente se la coloca "donde aíga", mete la mano en el cajón y llega la corrupción y el engaño.

Por tanto no estoy sorprendido. Las detenciones de tantos y tan importantes cargos políticos lo único que hacen es avalar mi tesis.

2.4.15

NADIE MUERE MIENTRAS LO SIGAMOS QUERIENDO



- A LA MEMORIA DE MIGUEL RUIZ DEL MOLINO -

Te llamé. Recuerdo que te llamé tras el atropello y me constaste que estabas condolido, pero que habías vuelto a nacer. Me dijiste que hubiese tenido narices haber muerto cerca de donde atropellaron a Pepe Mendoza o a escasos metros del lugar en el que cayó fulminado tu hermano José María. No te encontrabas bien, pero tenías la sensación de haber esquivado a la muerte, porque el susto había sido mayúsculo. Luego todo se complicó y como consecuencia de aquello nos dejaste cuando no te tocaba haberte ido.
En el momento de tu partida encontré consuelo repasando nuestra vida en común, los momentos vividos a tu lado dentro de la familia y aquellos en los que luchamos por mantener a nuestra cofradía como una de las más prestigiosas de la ciudad. Me acordé del Miguel, bromista y dicharachero, al que conocí hace ya la friolera de casi 40 años. Yo era el adolescente que pretendía a tu sobrina la mayor y tú el hombre maduro que formaba parte de la junta directiva, presidida por Juan de Dios Peñas, a la que me incorporé a mediados de la década de los setenta.
Encuentros familiares, muchas Navidades cenando en tu casa, y bastantes reuniones de la directiva en la Corredera, fueron cimentando entre nosotros algo tan fuerte como los lazos que surgen por la pertenencia a una misma familia y a una misma hermandad. El destino volvió a unirnos cuando decidiste ofrecerme el cargo de secretario de la cofradía durante tu presidencia. Fue un orgullo trabajar junto a ti y un honor volver a hacerlo por nuestra hermandad. Fue un orgullo ver a Miguelito, el hijo menor del abuelo Gabriel, convertido en hermano mayor de esa cofradía a la que amaste hasta el extremo. Llegar desde abajo, desde la banda de nuestra cofradía, hasta ocupar el más alto cargo en la misma es un enorme mérito y algo de lo que siempre te has sentido muy orgulloso. Sé que lo hiciste no tanto por ti, como por la memoria de tu padre. Él se hubiese sentido muy satisfecho. No es para menos.
Hoy ya no estás con nosotros. Ya te has marchado al Gethsemaní celestial, pero quienes te queremos sabemos que lo has hecho a lo grande, arropado por una multitud enorme de gente que también te quiso, por mucha más gente de la que tú pensabas, seguramente. Tu iglesia de San Pablo estuvo abarrotada de personas, en la mañana de un día laborable, para despedirte. Tu cofradía supo estar, como siempre lo hace, a la altura de tan dolorosas circunstancias. En una decisión muy bien medida, nuestros cuatro hermanos mayores, (Juan de Dios, Andrés, Paco Luis y Luis), intervinieron en la misa de tu despedida, para dejar patente tu rango y tu jerarquía dentro de la hermandad y la junta directiva se las ingenió para estar casi al completo junto a nuestra bandera. ¿Quieres mayor demostración de afecto?
Este año, cuando en la mañana del Jueves Santo nuestra cofradía aparezca por la Puerta de la Adoración, un nudo recorrerá mi garganta y mi corazón se sentirá atenazado por tu ausencia. No es una frase cursi. Ya he tenido esa sensación otras veces. Ese día nada será igual, como no lo es desde hace muchos años. Cada vez que un hermano nos falta, el Jueves Santo es diferente y más triste, aunque la certeza de saberte junto al verdadero Jesús orante nos consuele. Este año, cuando las notas de “La Esperanza” retumben en las piedras centenarias de Vázquez de Molina y tu Virgen aparezca por la puerta principal de la Basílica de Santa María, tú también irás junto nosotros y volverás a preguntarme, como cada año, si creo que va a llover. Estoy seguro de que será así.
Quienes nos quedamos jamás te olvidaremos. Ahora te ha tocado a ti, pero todos estamos en la lista, estamos haciendo cola. La hacemos con cierto descuido, porque vemos a muchos delante y pensamos que aún no nos toca. Nos distraemos un poco y la cola ha corrido. Alguien ha llamado a más gente de la que era de esperar, según nuestros cálculos. Te fumas un cigarro, te tomas un café o charlas un poco con los amigos y, de manera sorpresiva, una voz al fondo pronuncia tu nombre. Tienes que irte. No hay excusas. No puedes despedirte de nadie. Te ha tocado y no lo esperabas, los tuyos tampoco... El lunes estamos aquí, pero el martes podemos estar al otro lado. Quienes nos quedamos lo hacemos bien jodidos, pero a sabiendas de que hay que vivir y poner buena cara, porque esto no se acaba hasta que una voz nos llama desde la otra orilla. Con tu marcha acaba definitivamente un capítulo de mi vida, se cierra una puerta que no se abrirá más, pero ten la certeza de que siempre estarás en mi recuerdo. Nuestra familia, nuestra cofradía y tantas cosas, me traerán el recuerdo del tito Miguel porque nadie muere mientras lo sigamos queriendo, chache.

1.4.15

CUESTIÓN DE RESPETO



La salvaje matanza yihadista, ocurrida en el semanario francés Charlie Hebdo, ha hecho que nuestra sociedad vuelva a plantearse asuntos que permanecían aletargados porque, cuando la barbarie nos toca de lejos, suelen dormir el sueño de los justos las masacres que otros realizan en nombre de Alá.
Uno de estos asuntos, que han vuelto a plantearse, es el de la libertad de expresión y el de los límites que ésta debe tener, si es que hay que ponérselos. Para un español, entender la defensa unánime de la libertad de expresión que hicieron los franceses, tras estos desgraciados hechos, resulta bastante complicado. El nuestro no es un país con una gran tradición democrática y son muy pocas las ideas que, como pueblo, compartimos de forma generalizada. No compartimos los hipotéticos valores de una bandera, ni de un himno, tal vez porque los asociamos a una época de triste recuerdo y porque alguien de determinado signo político se adueñó de los símbolos de un Estado que todavía permanece dividido, lo queramos o no, entre fascistas y rojos, entre vencedores y vencidos, tras una guerra civil que nos sigue pasando factura. Si a muchos de nuestros conciudadanos esos símbolos no les producen ni frío, ni calor, más allá del papel que la Constitución del 78 les asigna, sería irrisorio pensar que existe el consenso a favor de valores tan sublimes como el de la libertad de reunión, de prensa, de opinión o de culto. Incluso muchos de nuestros compatriotas, en pleno siglo XXI, no llegan a entender por qué la Iglesia Católica debería mantenerse al margen de las decisiones del Estado, pasando a desempeñar el papel de asesora y orientadora de sus fieles, en cuestiones relacionadas con la moral católica, pero sin intentar influir en el poder político.
Los franceses lo tienen más claro. Hay cosas que son intocables para ellos, para casi todos ellos y que están estrechamente vinculadas a las normas por las que ha de regirse la República Francesa. Son cosas, no negociables, tales como la libertad de expresión o el laicismo, un laicismo que, (al contrario de lo que ocurre en nuestro país), no es beligerante contra los creyentes, sino que tiene por máxima el evitar que los poderes religiosos interfieran en la toma de decisiones de los gobiernos, esto dicho así, con toda naturalidad, sin ofender, sin atacar, sin marginar, pero colocando cada cosa y a cada cual en el lugar que le corresponde, a fin de evitar molestas interferencias.
Por estos motivos, por la defensa de unos valores que les son comunes, los franceses se echaron a la calle, de manera multitudinaria, a fin de rechazar lo que el atentado contra Charlie significó: era un ataque, en toda regla, contra la libertad de expresión, uno de los excepcionales valores de la República. No era otra cosa, porque no debemos de llamarnos a engaño ya que, a pesar del eslogan, no todos los franceses eran Charlie Hebdo. La prueba evidente de que no lo eran está en que la publicación vendía unos 50.000 ejemplares semanales, en un país con 66 millones de habitantes. Efectivamente podría considerársela como una publicación casi marginal, que probablemente era incluso odiada por muchos de los manifestantes.
Los editores de la revista siempre estuvieron persuadidos de que la libertad de expresión no tenía límite alguno, de ahí lo provocador de sus viñetas y del subtítulo de la publicación: “periódico irresponsable”. Ateos militantes, tenían el convencimiento absoluto de la inexistencia de Dios, de lo alienante que resulta el profesar una determinada creencia religiosa y de lo ridículos y descabellados que son la mayoría de sus dogmas y de sus normas. Estaban en su derecho de pensar así y de creer que somos nosotros, los creyentes, quienes estamos equivocados, porque ninguno de nuestros familiares difuntos ha vuelto del otro mundo para explicarnos, de manera fehaciente, que existe una vida eterna tras ésta terrenal. Cierto es que la fe mueve montañas, pero no es menos cierto que en ocasiones se tambalea.
Del mismo modo que ellos están convencidos de lo inútil de las religiones, de la inexistencia de Dios y de que todo lo que se nos cuenta es un camelo, quienes profesan una determinada religión tienen fe ciega en lo contrario y defienden aquello en lo que creen. Charlie ha atacado, sistemáticamente, al islam, al cristianismo y al judaísmo, por ser religiones mayoritarias. Las dos últimas tienen controlados a sus ultras, porque casi no cuentan con apoyo social, al ser corrientes minoritarias. El Islam ha encontrado un buen caldo de cultivo entre la ignorancia y la marginalidad social y ha ido ganando adeptos entre extremistas y descerebrados, muchos de los cuales están convencidos de que, eliminando al infiel, entran en el Paraíso por la vía rápida.
Partiendo de la base de que no existe certeza absoluta en lo verdadero de las creencias de un judío, ni tampoco en las afirmaciones de los periodistas de Charlie Hebdo, todo es perfectamente discutible, opinable y rebatible, aunque estoy convencido de que debe serlo dentro de unos límites. ¿Dónde están, pues, los límites de la libertad de expresión que deberían ser autoimpuestos? Evidentemente uno de ellos debería residir en el buen gusto. A mí me han parecido de mal gusto algunas de las viñetas dedicadas a Mahoma, por más que en este tema yo no sea ni juez, ni parte. A uno, que ya no se escandaliza de casi nada, le ha resultado hiriente, (y llena de agresividad), una portada en la que la Virgen aparecía abierta de piernas, dando a luz a Jesús. Seguramente aquel parto, en aquel portal, sucedió de manera parecida pero ¿resulta imprescindible ser tan explícito? En fin… que no sé qué era lo que se perseguía con eso, porque ni siquiera la portada tenía un ápice de humor para quienes miran desde lejos al cristianismo. Ver, también en portada, babear a un cura mientras acaricia a un monaguillo, de manera lasciva, sólo puede producir rechazo, repugnancia y desagrado pero jamás la carcajada a la que los humoristas aspiraban.
Pero si el buen gusto, (o el malo), debería ser importante a la hora de expresar nuestras ideas, mucho más debe de serlo el respeto, el respeto, (como valor democrático), a las ideas de quienes no piensan como nosotros. Un respeto que no supone comulgar con aquello que no nos gusta, sino que consiste en procurar expresar nuestras ideas con la máxima nitidez, incluso con contundencia y firmeza, pero procurando no herir a nuestro interlocutor o interlocutores. Se nos llena la boca con la expresión “lo respeto, pero no lo comparto”, aunque ésa no es más que una frase hecha y vacía, que en el fondo sólo intenta mostrar un pretendido civismo, la mayoría de las veces falso.
Los editores de la publicación francesa llevan años pecando de mal gusto, lo cual puede ser discutible, pero lo que es seguro es que han pecado de falta de respeto por quienes no pensamos como ellos y por extensión han tirado por tierra el supremo valor democrático de aceptar o de tolerar al diferente. En la cabecera de su web afirman que “la libertad de expresión es un derecho fundamental” e invitan a los ciudadanos franceses a sostener la publicación mediante suscripciones. Será interesante seguir la evolución de éstas para, seguramente, comprobar que son muchos los ciudadanos galos que no aceptan que unos derechos fundamentales se sustenten en la anulación de otros. Resultará muy curioso comprobar que hay mucha gente respetuosa con quienes piensan de forma diferente y que no todos son Charlie Hebdo.

12.2.15

LA PICARESCA ESPAÑOLA



No entiendo por qué nos sorprendemos de que haya corrupción en los partidos políticos. Estos están pagando ahora el pato de estar en el candelero, porque sus miembros meten la mano donde no deben y lo están pagando porque, a causa de su actividad pública, están más expuestos a los medios que el común de los mortales. Pero no nos engañemos: no es un problema de los políticos. Se trata de un problema nacional (recordemos que el género literario de la novela picaresca nació en nuestro país). Creo que puede afirmarse que en España la corrupción es generalizada.

Por cuestiones que ahora no vienen al caso, raro es el día en el que no me entero de que alguna persona conocida, que ejerce una actividad profesional, no está dada de alta. Es como si no existiera para el fisco. No paga impuestos y no cotiza a la Seguridad Social. Solamente recibe ingresos. Es mucha más gente de la que creemos, es gente a la que tenemos por honesta y legal pero que se pasa por el arco del triunfo cualquier obligación moral de contribuir a que los servicios públicos funcionen (al menos con su aportación económica).

Hace unos días, un tipo que canta en muchos de los locales de moda de la Costa del Sol, al que conozco, se quejaba en su muro de Facebook de que lo había pescado la Inspección de Trabajo, con menos papeles que una liebre. Lo habían sancionado y tenía prohibido tocar, mientras no lo tuviese todo en regla. El tío no entendía nada, pero lo peor no era su actitud, sino la de muchos de sus amigos que, con mensajes de apoyo, se solidarizaban con él.

A quienes pagamos religiosamente, bien porque estemos convencidos de que hay que hacerlo, bien porque no nos queda otra, se nos pone cara de tontos al comprobar que no somos tantos los que estamos sacando a flote al país, mientras que son muchos los que viven de la economía sumergida, del "travail au noir" (que diría un francés).
 
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