30.11.15

LA CUMBRE DEL CLIMA




Cada año se me hace más complicado explicar a mis alumnos las estaciones del año. Cuando yo era niño casi se cumplía, a rajatabla, lo que ahora les cuento y percibíamos como una de esas estaciones nos abandonaba para dar paso a la siguiente. Ellos perciben hoy otra cosa: veranos que se alargan, por delante y por detrás, temperaturas altísimas e inhumanas, ausencia de las típicas nevadas cazorleñas, huracanes y tormentas, cada vez más salvajes y más frecuentes, desaparición de la primavera y del otoño... Podría seguir. 

Lo del cambio climático, lo del calentamiento global, no es ningún camelo. No hace falta ser científico para constatarlo. La quema de los combustibles fósiles nos está dejando graves efectos secundarios, fáciles de comprobar a poco que uno tenga ya bastantes decenas de años. Nadie hace nada por remediar este desastre. Yo creo que los gobernantes deben pensar en que ni ellos, ni sus descendientes más próximos, estarán ya aquí para cuando llegue el momento en el que la vida en nuestro planeta se haga insoportable. Por eso no adoptan medidas, por ese erróneo "sálvese el que pueda" que hoy proporciona jugosos dividendos económicos a quienes contaminan.

En estos días se celebra en París la cumbre que aborda el cambio climático y uno ve a los poderosos del planeta saludarse y sonreír y se indigna al tener la certeza de que los intereses económicos prevalecerán sobre la hipotética sensatez humana. ¿O es que alguien cree que saldrá alguna solución eficaz de esta reunión?

13.11.15

HOY ES SAN EUGENIO





Hoy celebro mi onomástica. Es San Eugenio, San Eugenio “el paria” porque es el Obispo y Confesor. Nada que ver con el rimbombante San Eugenio de Toledo que todos los “Eugenios” que conozco celebran el próximo día 15. Mi abuelo, a quien no conocí y que debió ser un hombre singular, lo celebraba el 13 de noviembre y a su primer nieto (ése era yo) le tocó seguir haciéndolo como herencia. Yo decidí no continuar con la tradición. Creo que los nombres han de ser elegidos no por un “es que nos gusta” sino que deben tener detrás una historia, una motivación de peso y yo la tengo. Mi único hijo varón se llama Jesús, a causa de la devoción que mi mujer y yo sentimos por el Nazareno de Úbeda. Lleva ya 20 años con ese nombre y cada día me parece más bonito.

Eugenio es un nombre poco común, con el que cuesta trabajo convivir hasta que te acostumbras. Es uno de los inconvenientes que tiene el que otros te elijan el nombre. Recuerdo que, hace unos 40 años, mi suegra le preguntó a su hija si no había podido buscarse un novio con un nombre más normal. Supongo que ella hubiese preferido a un Pepe, un Juan o un Antonio, como mucho a un Paco Luis. Lo cierto es que mi suegra siempre me lo puso complicado, hasta que se dio cuenta de que algunos de los que llegaron tras de mí, con más pedigrí y mayor abolengo, eran un fraude. Creo que fue entonces cuando dejó de importarle que me llamase Eugenio. Ahora me llama “Eu”. El caso es no claudicar. ;-)

En mi casa siempre se celebraron más los santos que los cumpleaños. Simple tradición católica. Yo lo sigo haciendo así, porque soy muy tradicional y todo lo católico que puedo. Cuando se llega a cierta edad cumplir años no es ningún chollo, aunque no cumplirlos sería inmensamente peor.

Hoy es mi santo y voy a celebrarlo con mi mujer (¿con quién mejor?), en la intimidad de mi casa y de forma sencilla, con austeridad pero con cierta alegría interior. Me siento un poco protagonista porque mi familia y algunos amigos se acordarán de felicitarme. No es tan sencillo recordar que hay un San Eugenio un 13 de noviembre, cuando además queda eclipsado por San Diego, que es un santo con mayor número de seguidores. Recordarlo tiene su mérito y por eso lo agradezco en el alma. En el trabajo hay una a la que no se le escapa la fecha. Sabiéndolo, aprovecho para llevar unos dulces que sirven de desayuno.

Hace ya años que me acostumbré a vivir con mi nombre e incluso me agrada llevarlo. Creo que tiene cierta prestancia y personalidad. Se sale de lo que es común. Claro que si lo desligo de mí me parece un nombre raro, aunque peor sería llamarse Quinciano que también se celebra hoy.

Lo dicho… que hoy es mi santo y que estoy feliz. A ver si esta noche la jefa me saca y me invita a algo, ¿o tal vez tendría yo que invitar? Voy a ver si llevo dinero. Para eso soy muy despistado.

Felicidades a todos los “Diegos” con los que mantengo relación a través de mi muro de Facebook. Felicidades a los “Quincianos” (no me suena tener ninguno en ese muro) y si hay por ahí algún despistado que celebre hoy San Eugenio (Obispo de Cartago y Confesor), felicidades también para él (o para ella, si es Eugenia).

¡Vamos por este viernes tan onomástico!

Para más información puede consultarse:





 
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