21.11.13

PAGAMOS LOS DE SIEMPRE



La dirección de la Agencia Tributaria destituyó la semana pasada a una inspectora de Hacienda de la oficina técnica de grandes contribuyentes. Se trataba de evitar que progresase un expediente sancionador, de muchos millones de euros, contra la cementera CEMEX, que no ha hecho sus deberes fiscales en los últimos años. Parece ser que varios amigos y colaboradores de Montoro son ahora altos directivos de CEMEX y habrían presionado para dejar de pagar todos esos millones de euros. El Gobierno está empeñado, desde hace tiempo, en rebañar dinero de donde sea: pensiones, sueldos públicos, IVA, Educación, Sanidad, Cultura... Lo que queda claro es que a sus amigos, las grandes empresas, los bancos, las grandes fortunas, no les van a hacer pasar por taquilla (hoy por ti, mañana por mí). Ni siquiera les van a aplicar las leyes que aplican al resto de los mortales. Aquí pagamos siempre los mismos: los que tenemos una nómina, sobre todo si somos trabajadores públicos, y los ciudadanos en general, vía reducción de sueldos e impuestos indirectos. Para los demás hay barra libre, pagamos los curritos que formamos parte de la casi extinta clase media... por gilipollas que somos.

PAROT



Hablando del tema Parot, creo que a quienes habría que pedir responsabilidades por esas ofensivas e indignantes excarcelaciones es a los políticos. Ellos no modificaron la ley en su momento, para aumentar las penas por delitos de terrorismo y de aquellos polvos llegaron estos lodos. Lo que ha dicho el tribunal europeo es simplemente que hicieron una chapuza, para intentar remendar aquel tremendo error, porque no puede aplicarse una sentencia, "la Parot", con efectos retroactivos a otros presos ya juzgados, condenados y que conocían perfectamente los años que permanecerían en prisión. Después de leer mucho sobre el tema, he llegado a la conclusión de que esta sentencia se ajusta exhaustivamente a la ley. Una cosa es lo que nos pide el cuerpo y la otra la aplicación de la ley. Si en democracia empezamos a hacer lo que nos pide el cuerpo esto sería una anarquía. El ver salir de prisión a esa gentuza, que celebra su libertad brindando en los bares, a mí me revuelve las tripas, (que son vísceras), pero siempre procuro no pensar con las vísceras. Si hay que reformar la ley se reforma, pero chapucearla, haciendo trampas, nos deja casi a la altura de los asesinos y nosotros estamos moralmente muy por encima de ellos.
 
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