He entrado en el bar, a tomarme una manzanilla, porque tenía el estómago un poco revuelto. Me he apoyado en la barra y mientras me la servían he visto quejarse de su desgracia a una mujer. Su expresión lánguida denotaba cierta tristeza, casi abatimiento. El hombre que estaba a su lado se interesaba por sus problemas. Creo que era un interés insano. Ella se desahogaba contándole sus desgracias y él fingía consolarla. Otro hombre la miraba con atención, mientras desvelaba íntimas cuestiones, y una mujer gesticulaba y hacía muecas de desaprobación. El volumen del televisor estaba apagado y los subtítulos decían que su marido la había destrozado anímicamente, que sólo le había dejado deudas y cuatro hijos. En el bar un televisor encendido y sin volumen parece que hace compañía, pero lo cierto es que nadie lo miraba. Unos jugaban a las cartas, otros charlaban y otros leían la prensa y aquella mujer seguía desgranando sus ruinas en forma de subtítulos televisivos. Yo he pensado que segurame...
Este es el blog de Eugenio Santa Bárbara, un ubetense amante de su pueblo (Patrimonio de la Humanidad), cofrade de la Oración en el Huerto, aficionado a la informática, a la fotografía y a montar en bicicleta junto a las playas de la Axarquía malagueña, con web en Internet desde 1.996
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