19.12.05

HAN VUELTO LOS INMIGRANTES.


Ya están aquí de nuevo. Hace semanas que pasean sus demacrados cuerpos y sus vapuleadas almas por las frías calles de nuestra ciudad, implorando un trabajo decente con un sueldo digno. Son los inmigrantes. No quieren limosnas sólo un “curro” con el que ganar unos euros para poder subsistir. Han llegado saltando verjas, en húmedas pateras y sorteando a la muerte. ¡Hacen bien! Yo hubiese hecho lo mismo si, sobre mis espaldas, descansase el peso de una familia que pasa hambre y graves problemas de salud. Tienen derecho a ello. El mundo es de todos y todo ciudadano tiene el derecho de escapar de la cloaca en la que vive para buscar horizontes dignos para él y su familia. Nosotros no podemos negarles ese derecho. España ya fue un país exportador de emigrantes. Cuando éramos el culo de Europa los españoles y españolas marchaban al extranjero en busca de una vida digna. También se les maltrataba psicológicamente. Se les miraba por encima del hombro y se les humillaba. Vivían en guetos y difícilmente llegaban a integrarse en la sociedad que los recibía. No era aquella una emigración anárquica. Todo estaba controlado. La mayoría marchaba con aquella maleta de madera o cartón atada con cuerdas y su contrato de trabajo bajo el brazo. A pesar de haber visto tantas veces aquellas imágenes en blanco y negro, nosotros no hemos aprendido la lección.

Sólo unas pocas instituciones atienden a estos parias: Cáritas y los cofrades ubetenses con su comedor, el Ayuntamiento con su albergue y Cruz Roja con su dormitorio. No es mucho pero menos da una piedra. Las instituciones públicas nos bombardean con panfletos solidarios e integradores pero echan el culo fuera cuando se trata de poner dinero. Que lo pongan otros…

En este río revuelto aparecen pescadores que buscan no sé qué réditos. Son los “progres” de nuestro pueblo. Esos que reivindican pero que no se remangan. Son los que chillan pero no arriman el hombro, los que envenenan pero no aportan soluciones. Estos de la CGT ¿de qué van?. Están en todos “los fregaos” donde haya que dar palos pero arrasan en lugar de construir. Son como el perro del hortelano. Ahora se han permitido el lujo de poner en tela de juicio el prestigio de una institución internacionalmente reconocida, como es la Cruz Roja, y en duda la valía personal y el denodado trabajo de quienes dirigen esta institución en Úbeda. ¡No te jode!

Quienes sí que recogen peces en este río son los máximos beneficiarios de la mano de obra inmigrante: los mal llamados “empresarios agrícolas” (¡vaya eufemismo!). Son pocos los que se comprometen con estos pobres “currantes”, porque la mayoría tiene el sentido empresarial “donde yo sé”. Conozco a alguno que lo hace pero, la gran mayoría, son los mismos “güillos” de siempre, en el sentido más despectivo del término.

13.11.05

PRIVATIZACION DE LA LIMPIEZA

En los últimos tiempos, tal vez por el nerviosismo de ver relativamente cercanas las próximas elecciones, nuestros políticos locales vienen saltando a los medios de comunicación con titulares alarmistas. En lugar de medir sus intervenciones e informar a los ciudadanos sobre sus propuestas, se dedican a lanzar mensajes apocalípticos para anunciarnos que el fin del mundo, políticamente hablando, está cerca. Uno de estos últimos cocos, con el que pretenden asustar a los ubetenses, ha sido el de la privatización o semiprivatización del servicio de limpieza.

Cuando la polémica saltaba en Radio Úbeda, yo me propuse no hacer ningún juicio de valor mientras no tuviese toda la información en la mano. Es lo que tengo por costumbre. En general, los españoles somos muy osados y nos gusta opinar hasta de lo que desconocemos aunque muchos prefiramos irnos a las fuentes para poder separar las informaciones partidistas e interesadas de lo que es verdaderamente la realidad. Así las cosas, hace unos días, salía yo de mi casa, en un pequeño pueblo costero de la Axarquía malagueña y observé cómo un hombre barría la puerta. Revestido con un inmaculado y fluorescente mono, en el que figuraba el logotipo de la empresa Fomento de Construcciones y Contratas, aquel barrendero se afanaba en eliminar la suciedad que una noche loca de viernes había dejado en las calles. Lo abordé para interrogarlo sobre su trabajo y amablemente me contó que estaba satisfecho con el mismo. Me dijo que la actual empresa cumplía con los trabajadores que cumplían con ella, que cobraba religiosamente a final de mes, que trabajaba con maquinaria nueva y con un excelente material. Añadió que FCC había asumido a todo el personal que trabajaba para el ayuntamiento en el momento de la privatización y que, algunos meses después, había puesto de patitas en la calle a los parásitos (“enchufados del ayuntamiento”, dijo literalmente), que hay en todas las empresas, pero que quien quería trabajar allí tenía un puesto digno y seguro. Su trabajo era supervisado por unos inspectores pero él no se sentía presionado porque cumplía con lo que tenía que hacer. Terminó contándome que el importe del recibo de basura había subido algo pero que los ciudadanos lo daban por bueno al ver la ciudad “como los chorros del oro”. Yo puedo dar fe de ello. Horas más tarde, una pareja de policías locales vino a confirmarme, punto por punto, la versión de aquel amable barrendero.

Se trataba de la misma empresa que, a partir de enero, gestionará el servicio de limpieza y jardines de Úbeda y el ayuntamiento de aquel pueblo estaba gobernado por el PSOE. Tras recoger la información me sentí aliviado en lo que me interesaba pero no entendí bien cómo una agrupación del PSOE abrazaba a Esther Koplowitz y el PSOE ubetense la repudiaba. Es cierto que el Consejo de Administración está presidido por Marcelino Oreja pero ahí quien “parte el bacalao” es Alicia Alcocer Koplowitz, una chica joven, aunque sobradamente preparada. ¡Seguro que es de fiar!

11.10.05

ME PRESENTO Y EVALUO LA FERIA 05


Cada mañana, al levantarme, me ducho con Manuel Expósito. No, no es que esté engañando a mi mujer con otro. Mientras me aseo, escucho el “PUNTO Y SEGUIDO” que el director de Radio Úbeda pone en las ondas casi cada mañana. Pensaba que Expósito era un hombre juicioso e informado pero resulta evidente que yo estaba equivocado porque acaba de invitarme a aparecer en las ondas.

Creo que es de educación el presentarme. Me llamo Eugenio Santa Bárbara, tengo 46 años y soy maestro. Mis dos grandes pasiones son mi familia y Úbeda, mi pueblo. Mis aficiones la informática y la fotografía. Estoy libre de ataduras porque, como suele decirse, “no tengo el pan partido con nadie”.

En mis intervenciones pretendo ser mesurado. No quiero pasarme pero tampoco no llegar así que he pensado: “si en mi toma de alternativa critico a la derecha me llamarán rojo y si critico a la izquierda local dirán que soy un facha”, así que creo que, en el día de mi debut, lo mejor es echar una mirada a la diestra y otra a la siniestra y a eso voy.

Comenzando por la siniestra, sacaré a la luz la existencia de un foro de debate en la web ubedapunto.com auspiciada, (no queda muy claro si oficial u oficiosamente), por el PSOE local. El foro es todo un cúmulo de despropósitos y no hablo en términos políticos. Me molesta que no se tengan en consideración las mínimas normas de etiqueta que Internet establece a nivel internacional. En él proliferan los mensajes que, amparándose en el anonimato, insultan gravemente a los gobernantes municipales entrando a saco en la vida privada e íntima de personajes públicos con una obscenidad irritante. No sé si alguien hace como que lo modera pero don Marcelino Sánchez debería supervisarlo. Ese foro tendría que aportar soluciones constructivas. Flaco favor hace, al partido que aspira a gobernar nuestro pueblo, un “ciberpanfleto” de esa índole, que puede convertirse en una pesadilla para el PSOE ubetense.

Continuando con la diestra recuerdo que, antes de que comenzase la feria, mantuve una discusión con el Concejal de Cultura y Fiestas en torno a los aparcamientos del recinto ferial. Al final de la misma me inquirió que no prejuzgase sino que juzgase “a toro pasado”. Ahora que han pasado todos los toros no seré yo quien juzgue porque es “vox populi” que los accesos al ferial y los aparcamientos han sido problemáticos aunque el recinto ferial pueda ser excelente en el futuro. De los demás eventos no opinaré porque mi cartera no es muy gruesa y tampoco puedo estar, como Dios, en todas partes. Sí quiero desear a don Antonio Jimena una pronta recuperación de su dolencia de espalda. Los aduladores le han debido dar tantas palmaditas en semejante parte que debe estar “hecho unos zorros”. La pasada semana lo escuché realizar el balance feriero y no hizo una sola concesión a la autocrítica. Siendo un hombre de físico tan espigado, no me extraña que tenga la autoestima por las nubes.

22.2.05

DICHOSOS LOS PERSEGUIDOS


En los últimos meses se vienen sucediendo en nuestra ciudad unos hechos, en contra de las cofradías de Semana Santa, que han cogido en fuera de juego a muchos ingenuos cofrades desconocedores de la ola de laicismo que invade nuestro país. Ese laicismo, espoleado desde las altas instancias del poder, pretende recluir a los cristianos en sus templos, sacarlos de la calle y limitar su actividad religiosa al entorno de las iglesias y de los salones parroquiales. Sus correligionarios proclaman el ejercicio de la religiosidad en el plano privado e íntimo y comienzan a censurar, sacando pecho y, repito, amparados y apoyados por muchas de las administraciones, cualquier acto público que los católicos queramos organizar en nombre de nuestras más ancestrales tradiciones. Incluso, porque queda progre, se da cancha a otras religiones “importadas”, aunque las líneas básicas de su credo estén trasnochadas y ataquen directamente a la línea de flotación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. No creo pues que se trate de un intento de anular el hecho religioso sino, más bien, de perseguir a la que fuera religión oficial del país por las connotaciones negativas que ésta pudo tener en un pasado relativamente reciente.

No se trata de volver a la íntima comunión Iglesia-Estado. La Constitución de 1978 deja bien claro que esos tiempos ya pasaron y no creo que, en todo caso, cualquier tiempo pasado fuese mejor. El asociar, como se hace aún, a la religión católica con la dictadura franquista lo único que ha hecho ha sido perjudicarnos. Las cosas, hoy, están bien como oficialmente deberían ser: que cada cual crea en lo que quiera, sin vínculos con el Estado de Derecho, y que seamos respetuosos y tolerantes los unos para con los otros.

El problema llega cuando ese laicismo se vuelve beligerante y agresivo y, en lugar de emplear la máxima de “vive y deja vivir”, pretende arrasar con todo, absolutamente todo, lo anteriormente establecido.

Por primera vez en la historia de las bandas cofrades, este año, éstas han conocido la persecución, a modo de denuncias generalizadas, por parte de quienes quieren silenciar los sonidos que anuncian la muerte y resurrección de Jesús. Jamás han existido problemas entre bandas y el resto de ciudadanos. Ensayar, de lunes a viernes, una hora, entre las 21 y las 22, nunca supuso quebranto alguno para los ubetenses. Bien es cierto que cada vez son más quienes pretenden imponernos sus modos y sus puntos de vista en los que no caben los sonidos centenarios de nuestros tambores.

Ensayos suspendidos por la policía local y agresiones verbales a miembros de bandas han ido salpicando las noches del invierno ubetense y han creado un mal ambiente entre algunos ciudadanos y bastantes cofrades.

No voy a entrar en otros tipos de contaminación acústica que nuestra policía local no persigue con el mismo celo, pero sí quisiera dejar claro que la alternativa que se nos ofrece, la de ensayar en el polígono industrial, no deja de ser un caramelo envenenado. Se trata de un lugar escasamente iluminado que, con más frecuencia de la deseada, se convierte en pista de competición para vehículos pilotados por conductores suicidas, en ocasiones, dominados por el alcohol. He podido ver cómo un grupo de motocicletas realizaba sus piruetas junto a una banda que ensayaba en ese lugar.

Pero no existe ese problema sólo con la contaminación acústica originada por las bandas. También se ha increpado a costaleros que, bajo una parihuela, ensayaban la forma de llevar un trono. Es más, cada vez son más generalizadas las quejas de quienes ven con malos ojos el hecho de que las arterias principales de nuestra ciudad se corten al tráfico rodado cuando llega la Semana Santa.

No veo fantasmas. Simplemente tengo la sensación de que hay quienes están intentando arrinconarnos en un extremo del cuadrilátero hasta que quedemos K.O. Lo malo es que nosotros nos dejamos. No sabemos reaccionar. Los dirigentes cofradieros han equivocado la estrategia. En muchos de los casos se esconden y dejan a los propios miembros de la banda “que se coman el marrón”. Los que salen a los medios de comunicación confunden la diplomacia con la mansedumbre y ya se sabe: mientras más te agachas más se te ve el culo.

La Unión de Cofradías es un ente insignificante ante el obispado pero, ante las administraciones no religiosas, tiene el respaldo y la fuerza de miles de cofrades. Hay que sentarse a dialogar. Las cosas no se pueden “dejar pasar”, mirando a otro lado, como ha sucedido este año. Más temprano que tarde, revientan por algún sitio.
Para terminar un aviso a navegantes: este año, el vía crucis del Prendimiento hubo de reducir su itinerario muy a pesar de la cofradía. Lo único que nos faltaba es que “los municipales” trasladasen al ámbito de las procesiones de Semana Santa sus diferencias laborales para con la administración local (argumentaron que no tenían efectivos suficientes como para cortar, “de manera momentánea”, todas las calles). Pronto llegará la Semana Santa. Espero que no nos encontremos con más sorpresas.

 
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