18.11.08

RADARES QUE HACEN CAJA

Hoy me gustaría tratar un tema que, si bien afecta a los ubetenses, no es en exclusiva local. Me estoy refiriendo a los radares que controlan la velocidad en nuestras carreteras.

Cada lunes, los medios de comunicación nos ponen encima de la mesa donde desayunamos un montón de cadáveres cuyo número comparan con el del mismo fin de semana del año anterior. No hay una diferencia sustancial. Unas veces son más y otras veces son menos que en el anterior año, pero no se aprecia un descenso significativo en el número de muertos, sobre todo si tenemos en cuenta las intensas campañas que, tanto entidades públicas como privadas, han puesto en marcha para frenar esta lacra.

El tema de los radares, como método para erradicar gran parte de los accidentes, me preocupa seriamente porque puede dar la impresión de que la DGT está comerciando con nuestras vidas. Esos radares no sirven para prevenir, sino para “hacer caja”. En los viajes que he realizado durante el pasado verano, he podido comprobar lo que afirma la prensa especializada: de los radares fijos que hay en nuestras carreteras sólo el 27% coincide con un punto negro. El resto se ha colocado en lugares con mínima o nula siniestralidad y en los puntos negros han seguido aumentando los accidentes y las muertes.

Existen multitud de páginas en Internet que informan de la ubicación de dichos radares e incluso puede instalarse en un navegador un pequeño archivo que avisa al conductor de la proximidad de los mismos. Mientras más afinan y se extienden estos mecanismos, más sofistica la Dirección General de Tráfico la tecnología de sus equipos. Estoy convencido de que se trata del juego del gato y el ratón porque no es comprensible que, en una autovía, en un tramo sin peligro alguno, te coloquen un radar móvil encima de un trípode y a escasos 500 metros una pareja de la Guardia Civil te esté esperando para “cobrarte el peaje”. Rotundamente no se trata de evitar muertes, sino de recaudar fondos de forma extraordinaria.

La evidente finalidad recaudatoria de los radares se hace todavía más patente en los que están camuflados en vehículos sin ninguna identificación policial. No voy a cargar las tintas sobre la Guardia Civil, porque no sé si son los civiles de la DGT quienes les asignan el tipo de servicio a realizar. Lo que no es de recibo es que te los encuentres agazapados, en un tramo recto de la autovía, donde no existe peligro alguno, dentro de un coche camuflado, intentando echarte el guante. A eso yo no le llamo prevenir… sino cazar. Por algo España es el país de la picaresca… Lo triste es que ésta no sólo alcanza a los ciudadanos, sino también a las propias fuerzas del orden.

17.10.08

PIZARRO INTENTA MATAR AL MENSAJERO

A don Juan Pizarro le ha sentado mal la columna de opinión que ayer redacté para Radio Úbeda y que puede leerse más abajo. Tan mal le ha sentado que ha aparecido por la emisora para despacharse a su gusto conmigo. Atónito he escuchado hoy sus declaraciones a “Hora 14 Úbeda” en las que, a falta de argumentos contundentes, ha venido a decir que lo que hago en esa columna es defender a mis amigos, en referencia a parte del grupo de opositores que le ha salido en el PP local.

A mi Pizarro no me conoce. Si lo hiciese sabría que soy una persona libre e independiente, carente de ataduras y que procura emitir sus opiniones desde la objetividad y la mesura. Sin agresividad. Se equivoca al pensar que he sacado la cara por “mis amigos”. De los que nombro en ese texto el único al que considero amigo es a Antonio Jimena, un hombre que fue un buen concejal, que abandonó la política salpicado por la basura que ésta genera y a cuyos puestos de cabeza no quiere ahora volver. Lo ha pasado muy mal. Con Pepe Robles y Francisco Jurado he hablado tres veces en mi vida y siempre ha sido por asuntos cofrades. Una vez, en una cena, coincidí con Antonio Martínez Espejo y no lo he vuelto a ver más. A José Manuel Gómez no sería capaz de identificarlo físicamente si me lo encontrase por la calle. ¡Esos son “mis amigos”! Que no sean amigos míos no implica que no conozca su trayectoria política, por ser pública.

Acosado por los resultados, que se le están volviendo en contra, Pizarro, que no sabe que llevo 27 años enseñando Lengua y Literatura, me acusa de desconocer el significado de la palabra “felonía”, que es como califiqué su actitud con respecto a Fernández de Moya el cual, según me han contado bastantes militantes del PP, fue quien propició la candidatura de Pizarro al Parlamento de Andalucía. Según el D.R.A.E. la palabra felonía significa deslealtad, traición o acción fea. Descartando los dos primeros significados, que me parecen los más duros, creo que nadie negará que es una acción muy fea la de morder la mano que le dio de comer (es metafórico porque sé que don Juan no necesita la política para comer).

Con Pizarro, que hasta hace poco me parecía una buena persona, he sido educado y condescendiente y he medido mucho mis palabras para jamás faltarle al respeto. He sido muy prudente porque, como ubetense, tal vez hubiese debido pedir su dimisión, tras el descalabro electoral que sufrió en las pasadas elecciones locales y, sin embargo, utilizando una expresión eufemística, me he limitado a apuntar que creo que ya no tiene nada más que decir a nivel local. Es mi opinión e imagino que será tan respetable como la de cualquiera. Mi columna era sólo un análisis político y creo que un político, con tantos años de experiencia, debe saber encajar las disensiones y tener un poco más de cintura.

Entiendo que debe estar nervioso y dolido porque, entre otras cosas, debe de ser muy duro para él leer, en el Diario Jaén de hoy, que necesita “un milagro” (es literal) para reunir, en apenas un mes, los 223 compromisarios necesarios para que su candidatura prospere. Se siente tocado e intenta matar al mensajero cebándose en alguien como yo que, afortunadamente, ni pertenezco, ni he pertenecido a su partido, además de no ser votante ni simpatizante del mismo.

Era sólo eso: dejarle claro que no defiendo a mis amigos porque no lo son y avisarlo de que, como no quiero entrar en un círculo vicioso, doy por zanjado este tema. No volveré sobre él a no ser que las cosas pasen de castaño oscuro.

15.10.08

DIVISIONES EN EL PP LOCAL

He tenido que cambiar, sobre la marcha, la temática del artículo de opinión de hoy porque me han parecido apasionantes los acontecimientos que se están viviendo en el Partido Popular de Úbeda. Seguro que puedo equivocarme en el análisis de la situación, porque desconozco el funcionamiento interno de los partidos políticos, aunque siempre he tenido la sensación de que, en el fondo, se trata de un “quítate tú que me pongo yo”.

Como sabrán ustedes, Pizarro ha presentado candidatura para hacerse con las riendas del PP provincial y desbancar a Fernández de Moya, que también se presenta. El que fuera alcalde de Úbeda se las prometía muy felices porque creía que en el seno del PP local nadie iba a hacerle sombra, presentando una lista de compromisarios para asistir al próximo congreso, pero se equivocó. Es posible que esta lista de “díscolos”, como los llama Pizarro, no triunfe en la votación local pero eso no importa tanto. De la lista lo que me ha llamado la atención es que está compuesta por algunos prestigiosos nombres de la política “ubedí” y me pregunto con quiénes se habrá quedado Pizarro. Dicen que Antonio Martínez Espejo es uno de los “díscolos” aunque, por sus intervenciones en las tertulias de Radio Úbeda, no da esa impresión. En todo caso creo que se trata de un hombre sensato, bien preparado, muy documentado y, por su veteranía política, curtido en mil batallas. Hombre recto y de criterio firme, se trata de un activo dilapidado, que hoy por hoy continúa su particular travesía del desierto. Otro de los levantiscos es el ex concejal Antonio Jimena de quien gentes de todos los signos políticos coinciden en afirmar que hizo una gran labor en el ayuntamiento, al frente de cultura y fiestas. A éste le pronostiqué que volvería por sus fueros: quien vale vale. A Pepe Robles, otro de los rebeldes, lo añora la policía local por el buen trabajo que realizó con este colectivo y porque entre Clemente y Robles no hay color. Todo lo que tiene de introvertido y prudente el desobediente Francisco Jurado lo tiene también de trabajador y de eficaz. Para terminar con los indisciplinados creo que es de justicia reconocer que el joven abogado “Gumi” fue un buen concejal y sigue siendo un hombre con criterio propio. Tal vez por eso haya tenido que pasar este tiempo en la acera de enfrente. Son sólo unos cuantos botones de muestra, que sirven para vislumbrar el grado de experiencia y preparación que tiene el grupo de los que se han salido del redil.

Tras las pasadas elecciones locales pensaba yo que Pizarro se batía en retirada, con buen criterio, pero veo que no. Debe ser cierto eso que cuentan de “la erótica del poder”. No pensé que estuviese acabado como político pero sí que ya no tenía nada más que decir a nivel local y que debería marcharse a su dorado retiro del Parlamento de Andalucía. Tras la felonía de oponerse al “oficialismo” ya no le va a quedar ni eso. Acaba de hacerse el haraquiri político. No me explico cómo no se ha dado cuenta. No entiendo cómo no se ha percatado de que oponerse a la corriente oficial es entrar en una lucha desigual. Encima le han crecido los enanos y gente que se amamantó de sus pechos políticos, ahora se le revuelve y lo niega.

Ya lo he dicho. Yo no entiendo de estas cosas. Los caminos del poder son inescrutables y no comprendo cómo alguien decide suicidarse, políticamente hablando, ni qué intereses mueven a quienes han sido sus aliados para pasarse al otro bando. Será por esta ignorancia mía por lo que el tema me parece apasionante.

Seguiré de cerca el congreso provincial para comprobar de qué calibre es el descalabro pero, sobre todo, para ver por dónde se ha quedado esa gran persona y honesto político que es Ramón Martínez Arias. Ya que no lo veo entre los “díscolos”, espero que por lo menos estas escaramuzas le hayan pillado en tierra de nadie.

17.6.08

ANDALUCIA IMPARABLE

Hace tiempo que los medios de comunicación anunciaron, con gran regocijo, que Jaén ya tiene aeropuerto. El pasado fin de semana me decidí a viajar hasta ese aeródromo para comprobar in situ cómo Jaén continúa imparable.

Partí desde mi casa, en pleno corazón del Parque Natural de Cazorla, Segura y las Villas. Ir desde Cazorla hasta Úbeda no suele ser un problema siempre y cuando tu vehículo no sufra una avería o un pinchazo, ya que la carretera no tiene arcén. Desde Úbeda hasta Jaén es otra historia. Dejando a un lado las obras que nunca concluyen, he de decir que se trata de una vía obsoleta, con un trazado muy antiguo y que soporta un volumen de tráfico que sobrepasa con mucho su idoneidad. No me extiendo comentando el calvario que suponen los tractores en época de recolección de la aceituna. Simplemente decir que rompen los nervios del más templado.

Al llegar a Jaén pregunto por nuestro aeropuerto. Mi interlocutor me mira, entre sorprendido y cabreado y me dice que tengo que ir a Granada. No me fío de él y pregunto a un camionero. El hombre me lo confirma.

Navegar por la A-44, a su paso por nuestra provincia, es toda una aventura. El estado de su firme es deplorable y el coche va dando saltos entre badenes y baches cual velero que sortea el oleaje. Una vez que la evidencia es manifiesta, un cartel anuncia que el firme está ondulado en quince kilómetros. Cada quince kilómetros existe uno de esos carteles.

Tras casi ciento noventa kilómetros y dos horas de viaje, diviso la señal de “Aeropuerto”. Descubro que me han vuelto a timar y decido continuar hacia Málaga, mientras miro con displicencia el aterrizaje de un pequeño avión y recuerdo que fue Zarrías quien me vendió la moto. Omito lo que en aquel momento solté por la boca. Este Zarrías se viene los viernes a hacerle el planning a Carmen Puri, a comprobar que aquí están prietas las filas, a sacar pecho y a poner alguna primera piedra. La penúltima que puso fue la de la variante de Mancha Real. Mandó cortar los olivos pero se olvidó de que había que hacer una carretera. Hoy esos olivos vuelven a gozar de una excelente salud. Otra piedra es la de la variante de Baeza. Una obra que durará casi tres años. De Úbeda a Jaén hay tramos de autovía en proceso de estudio, de licitación, licitados y otros cuyo Ingeniero de Caminos acaba de terminar 4º de la E.S.O. pero aquí no hay que trabajarse los votos, tenemos lo que nos hemos buscado. Jaén es el cortijo de don Gaspar y no importan las últimas piedras sino las primeras. ¿Qué se puede esperar de un tipo, sin oficio ni beneficio, que lleva toda su vida viviendo de la política?

El PSOE gobierna, desde tiempo inmemorial, la Junta y en Jaén no tenemos una carretera en condiciones. Las que se van a construir deberían llevar años terminadas y Zarrías sigue ahí, quitando y poniendo alcaldes y vendiéndonos que Andalucía y Jaén son imparables. ¿Lo serán marcha adelante o marcha atrás?

12.5.08

NO ME GUSTAN LAS COMUNIONES


En este mes de mayo he sido víctima de tres comuniones. La cosa podría haber sido peor puesto que me han invitado a cinco pero, al superponerse varias de las fechas, he podido evitar mi asistencia a dos de ellas. Por lo dicho habrán podido deducir que no me gustan nada las primeras comuniones. Han acertado de lleno.

No me gusta que el cura, con tono paternalista, me sermoneé, antes de empezar la ceremonia, sobre la forma en la que debo o no comportarme durante la misma. No me gusta la gente que habla a voz en grito dentro de la iglesia como si lo que allí aconteciese no fuese con ella, ni el tipo del traje barato y la corbata hortera y mal anudada, que vocifera a mi lado mientras el cura nos suelta una homilía a la que nadie hace ni puñetero caso. Me molesta la gente que recorre la iglesia, de arriba a abajo, interrumpiendo a cada instante, con una cámara fotográfica o de vídeo en la mano, a pesar de que entre cura y padres ya han consensuado un fotógrafo oficial para el evento. También me molesta la gente maleducada, que no conoce el refrán que dice “donde fueres haz lo que vieres” y que permanece sentada y de charla mientras el cura lee el evangelio o tiene lugar la consagración.

Me cabrea enormemente la inconsecuencia de la gente, que se deja arrastrar por las modas o por los condicionamientos sociales y lleva a su niño o a su niña a tomar la primera comunión, cuando son incapaces de darles un ejemplo de práctica católica. Me pone de los nervios saber que cuando ese niño salga de la iglesia, con su inmaculado traje blanco, no va a volver a pisarla seguramente hasta el día de su boda.

Me asombra que, a pesar de la crisis económica que sufren las familias, sean capaces de gastarse una media de 2.700 euros en un ritual que para la mayoría de ellas está vacío de contenido y para quienes acudimos en el papel de figurantes no es más que un suplicio. Conozco a bastantes de esas familias, “católicas descafeinadas”, a las que les supone un enorme esfuerzo el sumergirse en la vorágine consumista de las primeras comuniones y que sin embargo son capaces de hipotecarse con tal de que su niño resplandezca en ese día tanto como el del vecino de arriba.

Todo esto me parece un montaje ridículo y esperpéntico y me molesta tener que ser cómplice de tanto desvarío desde el momento en el que también, por la fuerza que ejerce sobre mi la presión social, debo asistir a estas representaciones con las que, de principio a fin, yo no comulgo.

Me sorprende ver, en estos días de comuniones, llenas hasta la bandera las iglesias que, domingo a domingo, permanecen casi vacías durante el resto de los meses del año.

Es ahora, en estos días de comuniones, cuando me acuerdo de las palabras del Nazareno al sorprender a los mercaderes dentro del templo: "Quitad esto de aquí. No hagáis de la Casa de mi Padre una casa de mercado” y una trascendental duda me invade: ¿de dónde sacaría Jesús aquellas cuerdas de las que habla San Juan en su Evangelio?.

20.4.08

MANIFIESTO EN FAVOR DE NUESTRA BIBLIOTECA PUBLICA "JUAN PASQUAU"


El nivel cultural y cívico de una ciudad viene determinado por el trato que dispensa a su Biblioteca. La Biblioteca Pública es fundamental para crear cultura, porque no hay cultura si no existe amor al libro: el libro es la palabra que crea y la soledad que genera, el libro es el espíritu que se eleva y la aventura que se vive. En los libros está –fresca y palpitante– la vida y ellos son lo mejor de la cultura.

Cuando se pretende que las Bibliotecas Públicas sean un escenario más del cúmulo de espectáculos en que se ha convertido la cultura en nuestro país, hay que recordar que incluso reducida a un angosto e incómodo almacén de libros la biblioteca crece, se regenera y se recrea cada vez que un ciudadano acude a ella para ejercer el delicado y democrático derecho, igualitario y republicano, en que consiste la lectura. Ejerciéndolo es como mejor crecemos en nuestra condición de seres libres.

Por eso es imprescindible que los poderes públicos se impliquen en la Biblioteca. Los habitantes de esta ciudad, de todas las ciudades, tenemos un derecho fundamental de acceso a la cultura, porque así progresamos como ciudadanos. Pero no hay cultura allí donde la Biblioteca Pública gime en el olvido.

Quienes guardamos un entrañable recuerdo de nuestra primera visita a la Biblioteca Municipal, los que quisiéramos verla como buque insignia de la cultura de nuestra ciudad, asistimos atónitos al papel que se le ha reservado.

Mientras no han parado de gestarse hitos culturales –fatuos, festivos, fugaces y caros– la Biblioteca ha sido olvidada. La democracia ubetense no ha encontrado ocasión para dotar a la Biblioteca “Juan Pasquau” de la dignidad que merece. Sólo los espacios sobrantes, las migajas del presupuesto, los rincones del olvido. Siempre otros compromisos que cumplir, otras prioridades que atender, otras urgencias que sofocar: el libro y el sagrado espacio cívico de la Biblioteca no han importado demasiado a las corporaciones democráticas en los últimos treinta años.

Consideramos que ha llegado el momento de poner fin a esta situación. Ha llegado el momento de que la Biblioteca vea reconocida su dignidad, que es la dignidad del libro, la dignidad de la cultura. Ha llegado el momento de desalojar lo que sea para que la Biblioteca Municipal tenga el espacio que necesita. Ha llegado el momento de cambiar las prioridades. Ha llegado el momento de que el presupuesto municipal prime lo importante sobre lo vistoso. Y lo importante aletea en el silencio de la Biblioteca Municipal y en la soledad ante un libro abierto. Y lo importante es que la Biblioteca inunde los recuerdos de la infancia, ilumine los ensueños adolescentes, disipe las zozobras adultas y vertebre ese delicado equilibrio de hábitos, conductas, creencias y sueños que constituyen la cultura de un pueblo.

Para adherirte a este manifiesto visita:

http://www.vbeda.com/indexmancon.php

8.4.08

CONCIERTOS Y DESCONCIERTOS


No sé a qué cabeza pensante se la habrá ocurrido traer a Úbeda a “Les Luthiers”. Todas las ciudades que ha visitado el grupo en su gira española tienen muchísimos más habitantes que la nuestra. En noviembre volverán a España donde actuarán, durante casi veinte días, en Tenerife y Las Palmas, ciudades mucho más populosas, turísticas e internacionales que la nuestra.

No tengo nada contra “Les Luthiers”. Es más, hace muchísimos años que los sigo pero creo que un grupo de esa envergadura internacional y consecuentemente de su “caché”, no es el más apropiado para actuar por estos lares. Su humor es un humor inteligente, de minorías y en el país del “Chiquilicuatre” y de “Las tontas no van al cielo”, gente con la cabeza tan bien amueblada como “Les Luthiers” no se costean más que en ciudades con un elevado número de habitantes. Otra cosa es lo de “El Barrio” que arrasó en Úbeda, con diez mil personas, porque su música hortera y sus letras intrascendentes van muy a tono con la vulgaridad y la mediocridad del ciudadano tipo de este país.

A cuenta de alguna de las mentes privilegiadas que tenemos en nuestro ayuntamiento, éste acaba de perder la cantidad de 51.000 euros tras la debacle del concierto de los argentinos. Un concierto que, dicho sea de paso, fue un cúmulo de despropósitos empezando por que las entradas en venta anticipada fueron más caras que las compradas a posteriori y continuando por el frío y las estrecheces que pasaron los asistentes que debieron acomodarse en unas sillas impresentables.

No hubiera yo traído a estas líneas el tema de “Les Luthiers”, después de algo más de un mes de su actuación, si no fuera por que el asunto ha vuelto a cobrar actualidad al anunciar el concejal Clemente que las pérdidas, de casi 9 millones de las antiguas pesetas, se detraerán del presupuesto de la próxima feria. Esto ya de por sí resulta escandaloso pero más graves son todavía las declaraciones del concejal de fiestas que afirma que la feria no se verá afectada por contar con 9 milloncejos menos. Los políticos siguen pensando que los ciudadanos somos tontos e intentan tomarnos el pelo con afirmaciones tan cínicas como ésta.

Unos concejales gimen porque no hay dinero y otros lo dilapidan como si el ayuntamiento fuese rico. “Eso se llama coordinación política”. ¡Menudos estrategas!

Pronto faltarán dos meses para que se cumpla un año de las elecciones municipales y Úbeda sigue teniendo las mismas carencias que el pasado mes de junio. No se ve diligencia en la gestión, ni logros tangibles. No hay dinero y el poco que había en la caja se lo ha llevado el “desconcierto” de “Les Luthiers” en lugar de los baches de la calle Sacramento. Si la oposición ejerciera como tal, éstas y otras cosas darían mucho juego. No obstante los electores las apuntan y a la vuelta de tres años pasarán la factura.

19.2.08

EL CIELO PUEDE ESPERAR


La próxima vez que aparezca por aquí habrá concluido la Semana Santa. Hoy todavía no sabemos lo que nos deparará. Aunque prefiero echar la vista al frente, con el rabillo del ojo miro de soslayo a la Semana Santa de 2007, una semana de cónclaves y suspensiones, de oraciones y lágrimas, de agua y frustración. No quiero nombrar la bicha de la meteorología. Dos años llevan muchas cofradías ubetenses sin salir a la calle pero contra eso no podemos hacer nada, simplemente esperar y verlas venir aunque mejor que no vengan o, si acaso, que lo dejen para abril, cuando las aguas mil.

Este año los nubarrones nos llegan desde el residencial del Comendador, como si viniesen de Jódar, pero no: están aquí, en la misma Úbeda. Traen un color azul oscuro que no me gusta nada, una gorra con visera y un estruendo tormentoso, con fuerte aparato. Llevan ya meses haciendo ruido, un ruido que a muchos nos suena lejano pero que, como el de cualquier tormenta, se acerca poco a poco para descargar sobre nosotros.

Los cofrades sufriendo por la meteorología y yo pendiente del conflicto de la policía local. ¿Me habré vuelto loco? Tal vez me anticipe pero me gustan muy poco las expectativas. Si han sido capaces de desplazarse hasta Jaén para intentar reventar un mitin de Zapatero, ¿por qué no cargarse las procesiones? ¿A ellos qué más les da? Van a su rollo y a su cuadrante que no coincide con el del ayuntamiento. Ya se cargaron la cabalgata de Reyes Magos. Un par de días duraron las críticas y luego todo se olvidó. En Úbeda somos así: ladradores pero poco mordedores.

Una de dos: o son muy listos o están muy bien asesorados en casi todos sus movimientos y para sorpresa de muchos no existen entre ellos los típicos esquiroles. Es posible que ya hayan pensado en el caos que puede suponer para Úbeda el dejar de prestar servicio en Semana Santa y la presión añadida que sufriría el equipo de don Marcelino Sánchez. Amenazar con cargarse las procesiones de Semana Santa serían palabras mayores.

Por el momento el ayuntamiento no tiene prisa por arreglar el tema, aunque puede que no quiera hacerlo a cualquier precio. Está en su derecho y me parece acertado pero, como la cosa no se solucione, vamos a tener una Semana Santa movidita.

Aquí me tienen, a menos de un mes para la Semana de Pasión, divagando sobre estas cosas, mientras un buen número de ubetenses mira al cielo. Tampoco me sorprende. Se pasan así la mayor parte del año: “los güillos” para que llueva, los cofrades para que no lo haga y el resto continua mirando al cielo para que se la claven con los veinticinco años de cierre de Santa María, por decir algo.

Yo sigo aquí, en lo mío, preocupado por lo que harán los municipales en Semana Santa, porque “el cielo puede esperar”.

14.1.08

LA MALA SALUD DE LA POLICIA LOCAL


Seguramente todos habrán oído hablar de ese tema que los medios de comunicación han dado en llamar, en un desafortunado eufemismo, “huelga encubierta” de la Policía Local. El otro día preguntaba yo a mi mujer, que es médico, por el tema de las bajas masivas de estos policías. Ella, que no sigue la actualidad local más que por lo que yo le cuento, me contestó que un número tan anormal de bajas puede deberse a una epidemia causada por un virus que, desde hace unas semanas, anda por ahí dando la lata. Siguió explicándome que, además de prescribir un tratamiento sintomático, se hacía imprescindible tomar medidas higiénicas en el lugar de trabajo tales como airear y ventilar. A mi no quedó más remedio que estar de acuerdo con ella porque es evidente que hay que tomar medidas higiénicas y ventilar mucho dentro de este cuerpo, aunque yo creo que mi mujer hablaba de otro tipo de higiene y ventilación. Cuando le conté que los síntomas no eran los mismos y que las enfermedades eran distintas, se quedó un poco fuera de juego.

Fuera de juego se ha quedado la mayor parte de los ubetenses cuando, en un alarde de cinismo sin límites, los policías ponen por delante la profesionalidad y la ética de los médicos que han firmado las bajas, para no dar ellos la cara. Al hilo de esto, mi mujer me decía que el síntoma dolor es una variable ordinal que no se puede cuantificar y que en la relación médico-paciente el facultativo confía siempre en el paciente y cree que le está contando la verdad. Dicho de otro modo, si yo llego al Médico de Familia arrastrando una pierna y le explico que tengo un enorme dolor en la cintura, que no me puedo mover y que tengo acalambrada toda la parte posterior del muslo derecho, sin ninguna vacilación, me dará la baja laboral, me prescribirá una medicación y me mandará reposo absoluto para que vuelva a su consulta en 7 ó 10 días. Si no mejoro, me enviará al especialista. Me lo sé tan bien porque no hace mucho padecí una ciática de tres pares de narices aunque, afortunadamente, “todo quedó en casa”.

En la pasada Navidad, pude comprobar cómo mi pueblo se convertía en una jungla. Tanto los cacos como los infractores saben que no hay policía, ni grúa y que no existen las multas. Han proliferado los robos, los actos vandálicos y los coches campaban a sus anchas sobre aceras, delante de los vados e incluso cortando calles. Úbeda se ha convertido en una selva circulatoria, en un sálvese quien pueda, porque quienes se han jodido con los efectos colaterales han sido los miembros del Cuerpo Nacional de Policía, que no están para realizar funciones de tráfico.

Jamás he puesto en duda que una parte de las reivindicaciones de los policías fuera justa. Pero, con esos modos, no merecen ni agua. Han tenido una desconsideración total hacia los ciudadanos, se han pasado por el forro los miedos de la gente y sólo han estado pendientes de lo suyo. Puro y duro egoísmo con el que no han conseguido más que echarse tierra encima.

Leo en un diario provincial que, ahora que comienzan a recibir el alta médica y tras los visos de una posible negociación, los propios policías se van a encargar de limpiar su imagen. Lo tienen crudo. Si esa imagen ya estaba muy deteriorada ante ciudadanos que creen que sólo sirven para poner multas y que bastantes de ellos son prepotentes y maleducados, ahora con esta falta de consideración hacia los ubetenses, no han demostrado más que el desprecio que sienten por sus conciudadanos y eso es muy grave.

Visto lo visto, sólo espero que los municipales no se salgan con la suya. Úbeda estaría permanentemente vendida.


 
Free counter and web stats