10.12.04

¿SEVILLA O ÚBEDA?



¿Sevilla o Úbeda?... no es esa la cuestión.

En los últimos años, con la aparición de nuevas cofradías y los radicales cambios que se están dando en algunas de las antiguas, se han suscitado una serie de debates en torno a si ruedas (como sinónimo de tradición, seriedad y respeto), hombros o costal (como signo de esnobismo, “folclore” y fiesta), bandas de penitentes o de uniforme, marchas “militares” o “sevillanas” y un sinfín de aspectos externos más, que unos aferrándose a lo que llaman tradición, vilipendian y otros, apelando a no dejar pasar el tren de los nuevos tiempos, alaban.

Hablar de tradición es un arma de doble filo, resulta peligroso y se nos puede volver en contra. ¿Qué es tradición?. ¿Quién fija los años en que algo ha de estar en vigor para considerarlo como tradicional?. ¿Tradición es lo que he conocido desde que era pequeño?. ¿Cuántos años hacen de una costumbre algo tradicional: 20 años, 100 años, tal vez 300?. ¿Quién pone esas puertas al campo?. Aunque existiese “una tabla de catalogar tradiciones”, ¿se conoce la fecha exacta de la mayoría de los acontecimientos que forman parte de nuestras procesiones?. ¿Tradición es sinónimo de autóctono y exclusivo o está sólo relacionado con cuestiones temporales?. ¿Pueden existir tradiciones de importación?. Muchas veces confundimos autóctono con tradicional.

Estaría bien el coger una fecha y, al modo de lo que se hace en los motores de búsqueda de Internet, introducirla en una tabla de Access para que nos devolviese como dato de salida las palabras TRADICIONAL o NOVEDOSO y así evitar polémicas baldías. Afortunadamente ese sistema no existe y hemos de recurrir a la subjetividad de la intuición humana para hacer esas clasificaciones. No obstante la intuición es algo relativo y no solamente falla sino que, distintos individuos, suelen tener diferentes percepciones del mismo fenómeno.

Evidentemente, los asuntos más generales, los que no entran en detalles nimios, sí que pueden catalogarse con facilidad y cierta unanimidad. Que la existencia en Úbeda de las cofradías de Jesús Nazareno o la Soledad es tradicional no lo discute nadie y muy pocas cosas hay más absolutas que eso.

Yo prefiero huir del integrismo y considerar ubetense a aquello que en nuestra ciudad se hace y tiene éxito. Fenómenos importados, relacionados con la Semana Santa, se aplican en Úbeda y “tienen su público”, se van consolidando… Otras costumbres foráneas, (como es el caso del carnaval), no llegan a echar raíces en nuestro pueblo, aunque exista un minoritario grupo de personas que se afana en su implantación. Para quienes han nacido hace cinco años estas cosas, que la gran mayoría abraza ahora, formarán parte de “su tradición” y serán más de Úbeda que la torre del Salvador, dentro de muy pocos años. A título ilustrativo contaré que, tras sufrir una restauración, la imagen de la Virgen de la Esperanza volvió a la ciudad “más morena de lo habitual”. Quienes la conocimos con anterioridad somos partidarios de devolverla a su estado original (delicada cuestión). Los jóvenes de la hermandad opinan que su Virgen es la actual, con ese color y esos rasgos, que no tienen recuerdo alguno de la originaria imagen y que, devolverla a su primitivo estado, sería poco menos que un sacrilegio. Otra cosa sería lo que don Federico Coullaut-Valera opinara si la viese.

Decir que lo nuevo siempre viene de Sevilla y es malo por ser copia y no autóctono y que lo que teníamos antes era de Úbeda, exclusivamente de Úbeda, y es el no va más, me parece que es un debate erróneo y muy superficial que deja en segundo plano asuntos que debieran ser de primera línea.

Como asunto de primera línea me gustaría traer a estas páginas el de la creación de nuevas cofradías. Sé que puedo meterme en un lodazal pero mi estilo es mojarme (genio y figura…) y éste puede ser un buen lugar.

Muchas veces me he preguntado qué es lo que lleva a los jóvenes a fundar una cofradía. Todavía no he conseguido encontrar la respuesta a esa pregunta. He escuchado varios argumentos pero ninguno me convence. Los dos más extendidos hacen referencia al afán de protagonismo de algunos jóvenes cofrades o al hecho de que no se les tiene en cuenta en sus cofradías de origen y buscan nuevos derroteros. Creo que ambos razonamientos no se corresponden con la realidad.

Precisamente es ahora cuando la mayoría de los cofrades permanece “missing” durante casi todo el año. Esos desaparecidos, que desconocen el trabajo altruista y que no aportan nada si no existen pingües beneficios, podrían suponer un enorme impulso para sus hermandades si quisiesen integrarse. Las juntas directivas andan a la caza y captura del cofrade desaparecido para, ingresándolo en sus filas, darle parcelas de trabajo y decisión. Son muchos los llamamientos que, en este sentido, se hacen a lo largo del año pero la respuesta es nula. Si no tienen parcelas “de poder”, o de trabajo, se debe a su singular apatía. En cuanto a lo del afán de protagonismo, si es lo que buscan, bien pueden tenerlo en su cofradía “de toda la vida”. Si lo desean pueden formar parte de su junta directiva e incluso llegar a presidirla. Cada vez la gente se da menos tortas por presentar su candidatura.

¿Qué aportan entonces esas nuevas cofradías?. Hermanos de nuevo cuño, desde luego, no. La gran mayoría de sus miembros procede de otras hermandades de las que, en gran parte de los casos, se desvincula al engrosar las filas de una nueva hermandad. “En Úbeda no somos más cofrades de los que somos”. La frase resulta evidente pero hay que saber leerla entre líneas.

Divide y vencerás, dice el refrán. La gente válida de muchas hermandades se marcha a fundar otras y, en realidad, lo que hace es desnudar a un santo para vestir a otro.Recuerdo ahora las reticencias de monseñor García Aracil para dar su bendición a nuevas hermandades. Aquello, que a muchos nos irritaba tanto, tenía su explicación y él la daba: el que quiera que se integre y se implique en las cofradías que ya existen. Reconozco que no eran muy populares, entre la mayoría de los cofrades, las decisiones de aquel obispo pero, en este tema, creo que conocía bien su trabajo y marchaba por delante de nosotros.

Ahora, con esta disgregación de cofrades, nos podemos olvidar de ver, en una Procesión General (que pudiese realizarse de forma extraordinaria) a todas, o casi todas, las cofradías. Hay gente a la que le gusta ser el novio en la boda, el niño en el bautizo y el muerto en el entierro y conozco a bastantes hermanos (“pluriempledados” y/o “todoterrenos”, cuando no “cata caldos”), que en una hermandad son costaleros, tocan en la banda de otra, llevan en otra el incensario y aún les quedan ganas y tiempo para tocar la campanilla en otra cofradía. Me gustaría verlos en el caso de una hipotética Procesión General con todas las hermandades. El número de cofrades no es, en Úbeda, tan elevado como siempre se ha creído porque muchos son simples “registros de varios listados”. Si intentamos contabilizar a los comprometidos y activos, la estadística desciende hasta extremos ridículos y escandalosos. Creo que se me entiende.

Reconozco que tiene mérito, quebraderos de cabeza y que hay que derrochar una enorme cantidad de trabajo y energía, para acometer la gran empresa de sacar a la calle un nuevo paso (o dos), cuando una cofradía acaba de ser fundada. Tal vez ese sea el motivo de su fundación: una cuestión estética, el dotar a nuestra Semana Santa de una nueva escena de la Pasión de Cristo aunque eso puede hacerse desde las cofradías ya consolidadas. Con todo, no sé lo estético que puede resultar un guión compuesto por un escaso número de penitentes.

Que nadie se inquiete. No abogo yo por fundar un partido político, ni una organización eclesial, cuyo ideario se base en abolir las cofradías con menos de 25 años de existencia. Todo lo contrario. Creo que hay que ayudar en todo lo posible a las que ya lo son pero pediría que, antes de acometer una iniciativa disgregadora, se pensase muy bien. Úbeda no da para tanta banda, tanto costalero, tanto directivo y tanto penitente. En Úbeda, hermanos, está todo el pescado vendido.

1 comentario:

Rafael Merelo dijo...

Que barbaridad, que comentarios mas internacionales tienes.

 
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